viernes, 17 de febrero de 2017

ENTREVISTA, Helena Nieto

1— ¿Quién es Helena Nieto?
Helena Nieto,  nació en Gijón (Asturias). Desde muy pequeña  sintió fascinación por la lectura y  los libros.
Asegura que siempre ha tenido mucha imaginación. De niña solía inventarse historias con personaje y diálogos, que pocas veces pasaba al papel, pero que tenía en la cabeza. A los catorce años escribió su primera novela que trataba sobre adolescentes y que nunca llegó a tener título.
Otra de sus  grandes pasiones es la música.  Trabajó durante años como profesora de guitarra. Le  gusta mucho el cine, cantar, nadar, viajar y  estar con la familia y los amigos. Le  gusta escribir  historias de sentimientos y relaciones humanas, porque cree que el amor, la amistad y las emociones son los ejes que mueven el mundo. Es una  persona muy familiar aunque de vez en cuando necesita  su espacio y sus  momentos de soledad. Piensa que si se  cree en los sueños, se pueden llegar a conseguir.


 2— Desde luego, el título me pareció un acierto. ¿De dónde surgió el tema de esta historia en la que tan importante es la música?
Hacía tiempo que rondaba en mi cabeza la idea de escribir algo relacionado con la música. Alejandro Fernández es mi cantante favorito y en uno de sus conciertos en directo, aquí en Asturias, mis amigas empezaron a decirme que tenía que escribir una novela basándome en el físico de Alejandro. Aunque no lo hice en ese momento, no descarté la idea.   Y ¿qué mejor que sus canciones para inspirar la historia de Alex y Edith? Así surgió “Entre Acordes”.

3— ¿Crees que es importante narrar en la romántica novelas problemas tan actuales como la custodia de los hijos?
Para mí es esencial. No me gusta las novelas chico conoce chica y nada más. Siempre busco una temática detrás de la historia de amor.  Además mis novelas son muy realistas, con personajes cercanos con los que uno se puede identificar y situaciones que nos pueden pasar a todos.
En mis otras novelas también tengo un tema de fondo aparte de la historia de amor de la pareja protagonista. 



 4— La música es importante dentro de la novela, ¿también lo es para ti? Esta es la música que has escuchado mientras escribías esta historia
Para mí la música es una pasión más. No podría vivir sin música. Estas canciones las he escuchado miles de veces, te puedo decir que las sé de memoria. Al escribir la novela cuando insertaba una canción, si solía escucharla antes, sobre todo para ver si me encajaba bien y reflejaba lo que quería decir.

5— ¿Cómo definiríais a tus personajes?
Son personajes muy actuales, humanos, con defectos y virtudes, Ni maravillosos ni malvados, ni superguapos, ni héroes  ni damiselas.

6— ¿Qué destacarías de Edith?
Edith es muy dulce, pero con carácter y personalidad. Es una chica de treinta años muy segura de lo que quiere, sensible y encantadora.

7— ¿Qué destacarías en Álex?Alex intenta ir de duro pero en el fondo es tierno, apasionado y todo un padrazo. Un personaje encantador.





8— Aunque son personajes secundarios, creo que tienen peso en la novela, ¿qué destacarías de Yoli, de Diego y de Samuel?

Yoli sería la “mala” de la historia. Creo que es egoísta, engreída y piensa que todo el mundo gira entorno a ella. Es la típica de “No quiero la pera, ni que otro la coma”. No soporta no ser el centro de atención. No es que no quiera a su hijo, es que primero es ella, y luego ella, y después ella…
Diego es un niño de siete años que tiene una relación de amor incondicional con su padre, al que adora, que se hace querer y ha gustado mucho a los lectores.
Samuel es el ex novio de Edith. Sigue enamorado de ella y resulta un personaje bastante pesado que no quiere aceptar la ruptura con Edith e intenta volver con ella como sea, por más desplantes que ella le haga.

 9— ¿Habrá segunda parte con la historia de Alba?
No. No me gusta hacer novelas con personajes de otras ya escritas. No me interesa sacar personajes de novelas y hacer una historia nueva. Para mí “Entre Acordes” tiene principio y final y no habrá secuelas con ningún personaje más.

10— ¿En qué proyectos estás metida ahora?
Con una novela en mente pero de la que apenas he escrito nada por motivos personales que me lo han impedido, pero quiero retomarla próximamente. Es una novela diferente a lo que he escrito hasta ahora.

11— ¿Alguna manía a la hora de escribir?
Solo necesito silencio y estar sola en la habitación que utilizo para escribir.

12— Qué motivos darías a los lectores para que lean Entre acordes.
Creo que es una novela muy amena, fácil de leer y que encierra una historia de amor, de pasión con sensibilidad y personajes encantadores. Con un tema muy actual como es la custodia de los hijos. Y si te gusta la música con más razón. Y si en especial te gusta “Alejandro Fernández”, ya no hay excusa para no leerla.




Muchas gracias a ti.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Chicos y chicas


En este libro de relatos –el séptimo–, la voz narrativa de Soledad Puértolas se expresa en tercera persona y cobra el tono de las narraciones clásicas, cuando el narrador, por encima de todo, perseguía la magia, la seducción inherente a la narración, independientemente de lo que se contara. Ha alcanzado un matiz nuevo. Quizá de mayor serenidad, de mayor hondura. Sin que falte el humor, que recorre todos los relatos, y que en algunos de ellos hace que se acentúe nuestra sonrisa. Son relatos que tratan de encuentros, de desencuentros, de reencuentros. De chicos y chicas. De parejas que se separan, de traiciones, envidias e ilusiones, de mitos de adolescencia, de ideales de juventud, de las perplejidades de la madurez, del extrañamiento de la vida. Hay hijas que veneran a sus madres, madres que desconfían de sus hijas o de sus yernos, hay perros que se encaraman a las novias de sus dueños, hay horas arrancadas a la vida oficial, de todos conocida, horas secretas. Y horas que, aun estando a la vista de todos, nadie ve. Sólo la voz que narra, que escoge ese momento y lo detiene.


Los escritores grandes lo saben. No hace falta recurrir a un terremoto, a una muerte o a uno de esos amores monumentales para tener una trama con peso. La mayoría de las veces, la vida se cuela en las grietas, se define en los hechos cotidianos, se nutre de los detalles, de los guiños y de las cosas que nunca ocurren. Algo así nos enseña la académica Soledad Puértolas en su reciente colección de relatos, Chicos y chicas (Anagrama), que con este genérico título nos presenta un catálogo de gente corriente, a la que no le pasa nada peculiar, pero que representan toda una concepción del mundo. La escritora zaragozana se mancha las manos y nos muestra las grandezas (y las miserias) del ser humano a través de hechos en apariencia banales, de pequeñas historias en las que dinamita, como en mucha de la narrativa moderna, esa estructura de presentación-nudo-desenlace, y apuesta por escenas, flashes, finales abiertos.
            Algo parece unificar, como un esqueleto, todos los relatos de este libro: lo ideal frente a lo cotidiano, lo bonito frente a lo imperfecto. Y es en esta lucha eterna en la que se sitúan los personajes: atrapados en una vida que parece elegir por ellos, pero que sueñan con Dios sabe qué. Son ciudadanos en la cuneta, a las afueras de su felicidad. Quédense, por ejemplo, con esa mujer que, durante unos días de descanso en una cabaña, vuelve al hogar sin decirle nada al marido, con ese catedrático que se vuelca con una jovencita doctoranda, en esa chica fea que se casa con un joven guapo y que se lo consiente todo. Soledad Puértolas se confirma aquí como una experta en los abismos cotidianos, en mostrar ese momento en el que la vida está a punto de ser maravillosa, justo ante los ojos, pero inalcanzable. No pasen por alto el relato -quizás el mejor- en el que un profesor les pide a sus alumnos analizar un cuadro de El Greco y uno hace una redacción titulada: lo que no se ve. Aquí está la llave que abre todo el valor de esta obra como conjunto.
            Soledad Puértolas no tiene que demostrar nada con Chicos y chicas. Se desenvuelve con soltura en ese estilo sobrio tan suyo que tiende a la elipsis y a los silencios, en el que todo fluye con una nostálgica calma. Condensa el tiempo con una precisión de sastre y, en contra de lo que ha decidido en otras ocasiones, apuesta por un narrador en tercera persona para subrayar la distancia, para multiplicar la frialdad. Además, le pone voz a eso que los humanos queremos olvidar, a esas infelicidades que nos acompañan como sombras o como jaquecas, a esa sensación de que la vida siempre va por su cuenta, por mucho que nos empeñemos en cabrearnos o en cantarle las cuarenta. Y parece inagotable su interés en las relaciones, en las largas o las esporádicas, en las sanas o las tóxicas, en cualquiera que retrate cómo nos conectamos los seres humanos, cómo somos crueles los unos con los otros. Soledad Puértolas tiene el don de la inquietud, de contagiarnos esa zozobra que a veces no es más que un zumbido interior.
            Chicos y chicas sois vosotros y soy yo, somos todos, somos la gente que hace cola para subir al autobús, que se desespera bajo un paraguas en un día de lluvia o que se decepcionan de un amigo, de una madre o de un hijo. Soledad Puértolas homenajea a los que creemos que la vida por venir será mucho más maravillosa de lo que es ahora, y nos mira con compasión, con ternura y, sobre todo, con esa visión de las personas inteligentes que saben contar qué pasa cuando no pasa nada. Y ahí, en los silencios, en esa gente que calla, está la grandeza, el impacto de esta colección de relatos. 

Entre acordes, Helena Nieto


SINOPSIS: Álex Bécquer es un hombre separado, joven, atractivo y padre de un niño de siete años a su cargo. Además es propietario del conocido pub Adagio, donde la música es parte esencial para sus clientes y para él mismo, por lo que tiene que repartir su tiempo entre el trabajo y el cuidado de su hijo. Su vida dará un giro total con la llegada de Edith Anaya, su nueva camarera, que alterará su mundo de una forma que no creía que fuera posible. Mientras Álex tiene pendientes los papeles del divorcio y la custodia del pequeño Diego. Edith, que siempre ha tenido los pies en el suelo, se plantea uno de los tabúes de nuestra sociedad: ¿Te liarías con un hombre que todavía está casado y que tiene buena relación con su mujer? Entre acordes nos habla de música, canciones que lo dicen todo, amores difíciles y relaciones que nos quitan el aliento.

Esta es la primera obra que leo de esta autora y creo que no será la última. Me ha gustado la sencillez con la que narra. Si por algo destaca esta novela, es porque cuenta una historia muy real y actual, una novela que habla de una situación que puede pasarle a cualquiera. Quizá este sea el punto fuerte de esta trama, que aun siendo sencilla, engancha desde el inicio.

Por una parte tenemos a Edith, una mujer dulce, resuelta, con carácter, una mujer que decide dar un cambio a su vida. Está buscando trabajo y no desea regresar a casa de sus padres con las orejas gachas. Atrás ha dejado a Samuel, un novio por el que no sentía nada, aunque sus padres no acepten tal decisión. Edith tiene una amiga, Alba, que le encontrará el trabajo que cree perfecto para ella. En el Adagio están buscando una camarera y Edith da el perfil.

Por otra parte tenemos a Álex, un hombre con apariencia de chulo, pero con un corazón muy tierno que te va conquistando poco a poco a lo largo de la historia. Además, tiene un pub que funciona muy bien con un socio con el que hay buena sintonía. Aunque está separado de su mujer, aún mantiene una buena relación con ella. Tanto es así que no cree conveniente firmar los papeles del divorcio y siempre que ella va a Asturias se queda en la casa de él. Álex tiene a su cargo a Diego, su hijo de siete años. Diego le dará a esta historia una parte de ternura y de realidad que me ha robado el corazón. Padre e hijo se compenetran muy bien. Un gran acierto por parte de la autora es mostrarnos a un padre que se desvive por su hijo.

Entre los personajes principales surge esa magia nada más conocerse, aunque el encuentro entre ellos sea de lo más desafortunado. Pasan algunos días antes de que empiecen a entenderse. La música, sin embargo, los va a ir uniendo. Una de las pasiones de Álex es la música y gracias a ella podrá mostrar sus sentimientos, cosa que a veces no sabe hacerlo cuando surge algún conflicto con Edith. La música no es solo es el título de la novela, también es importante en ciertos momentos.

Los personajes secundarios también están bien perfilados, sobre todo me ha gustado ver esa relación que hay entre Alba y Edith, esas dos amigas que están a las duras y a las maduras. La una se apoyará en la otra cuando lo necesitarán.

Si hay un personaje secundario que me ha gustado especialmente es Yoli. En muchos momentos demuestra que es una arpía y que solo se quiere a sí misma. Poco le importa lo que es importante para su hijo. Por desgracia hay muchas así. Es de esas mujeres que les gusta mirarse el ombligo. El otro gran secundario que me ha sacado de quicio es Samuel, el ex de Edith, un hombre pesado donde los haya.

Aunque no es una historia con grandes giros, sí que es cierto que la autora sabe mantener la atención sobre el lector. Tengo que decir también que algunos momentos suceden muy deprisa y no da tiempo a paladear ciertas situaciones.

Como punto negativo tengo que decir que hay frases mal puntuadas, un detalle que a veces me sacaba de la lectura para entender qué quería decir. Por lo demás, Entre acordes, es una novela tierna que te deja una buena sensación de boca. Una historia para leer con una taza de chocolate. Seguro que te enamorará.