jueves, 30 de marzo de 2017

I Congreso de novela en Valencia

Hola a todos. Hoy os traigo la crónica del último evento al que he acudido. Este fin de semana (25 de marzo) se ha celebrado el I congreso de novela en Valencia, un evento en el que se han dado cita que muchos autores de diversos géneros. El lugar en el que se celebró el evento no podría haber sido mejor: San Miguel de los Reyes, un lugar emblemático en Valencia.

Este congreso partió de una idea de Samy S. Lynn. Enseguida se le unieron Vanessa González Villar y Mireia G. Higón. Desde un principio tuvieron claro que querían un congreso donde tuviera cabida todo tipo de escritores, desde los que nos dedicamos al juvenil hasta los que escriben histórica. Además, querían que este evento fuera totalmente solidario. Samy tiene un hijo con una enfermedad rara y su lucha va enfocada en que la ciencia investigue estas enfermedades.

Como en otras ocasiones, tengo que decir que, como parte activa del club de lectura de romántica y erótica de Valencia, fuimos una gran representación del mismo. María Gardey, Julia Melero, Marisa Lillo, Elvira, Olivia Ardey, Virginia Jiménez, María Andrés Esteban, Marga Bonachera, Carmen Calatrava García, Amparo Soriano, María Pilar Guillén, Amparo Aliaga, Empar Simó, Nazaret, Fina Vidal García y una servidora. No sé si me olvido de alguien, pero si es así, pido disculpas.

Las puertas abrían a las nueve de la mañana. Antes de acudir, fuimos a recoger a Regina Roman en coche y tuvimos tiempo de hablar un rato. En la puerta estaban esperando ya algunas personas, Marisa Lillo, Elvira, Patri (las hermanastras de Cenicienta), María Pilar Gillén y Pili Doria. Las puertas se abrieron con puntualidad. Sin embargo, a la hora de entregar las acreditaciones hubo un poco de lío y nos pusimos a echarles una mano.


La primera mesa fue la de erótica, muy bien moderada por Antonio Bosch. Participaron Elena L. Montagud, Regina Román y Mar de la Vega. Tengo que decir que me gustaron las intervenciones de Elena y Regina. Ambas tenían claro que es importante que en una historia erótica haya una buena trama detrás. El sexo por el sexo agota enseguida a los lectores y a veces es contraproducente para la historia. Me gustó que se hablara de ciertos comportamientos tóxicos por parte de algunos protagonistas masculinos y que no todo vale.


La siguiente mesa fue la de romántica y también estuvo moderada por Antonio Bosch. Participaron Lorena Sampedr
o, Juani Hernandez, Alexia Mars, Gloria Pueyo. Aquí se habló de la importancia de que un escritor sepa escribir (los errores ortográficos son una falta de respeto hacia los lectores), hay que buscar de nuevo la calidad en este género y situar muy bien los lugares.

La tercera mesa fue la de histórica, muy bien moderada por Ángeles Pavía. En ella participaron autores como: Yolanda León, Gabriel Castelló Alonso, Antonio Garrido (Premio Lara 2015), Verónica Martínez Amat, Vanessa Gonzalez Villar. Aunque todas las mesas me gustaron, creo que esta fue la que más suscitó mi interés. Se habló del “presentismo” en muchas novelas históricas. ¿Qué significa esto? Que un autor ha de saber que es importante tener claro cómo se hablaba, como también es importante recrear el ambiente. No podemos dar por buenas personajes que hablen o piensen como lo hacemos hoy en día. Un esclavo de la época romana no puede lanzar un mitin político porque no es creíble. Se ha de buscar la verosimilitud.
Se hizo una pausa para comer. En el hall me encontré a Carla Crespo, Lorena Pacheco, Mimi Alonso, Eva Peris y a Laura GL, con estas últimas estuve hablando un rato.

Las dos siguientes mesas, después de la comida, me las perdí (estuve fuera en una mesa que habían puesto para que pudiésemos firmar nuestras novelas). Tocaba la mesa de autopublicados moderada por Ángeles Pavía. Participaron autores como: Joel Arana, Rosana Ample, Elena Fuentes Moreno, Amparo García, Rolly Haach. 

También hubo lugar para la ciencia ficción y el thriller. Llegué al final y apenas me enteré de lo que estaban hablando. En ella participaron Adolfo Pascual, Inna Gilles, Javier Castillo, José Bau Giménez.


La última mesa de la tarde fue la de juvenil, una mesa a la cual estaba invitada. Estuvo moderada por Ana González Serrano. En ella participamos Cristina Montesa, Alycia Alba y Marisol Sales. Se habló de la fantasía y de que es un género que cabe todo, siempre, aunque se matizó que una vez que el autor pone unas reglas a ese mundo fantástico que crea no puede salirse de ahí. En este género, a pesar de que hablamos de fantasía es importante la verosimilitud y que no todo es válido.


La tarde tocaba a su fin y se hizo un sorteo final. Aquí tengo que decir que estuve sentada junto con Virginia Jiménez y Amparo Soriano y nos echamos unas cuantas risas porque según ellas, nunca nos tocaba nada.



Soy consciente de que en este evento privado hay un gran trabajo detrás, mucho esfuerzo y sobre todo, ilusión. Espero que el año que viene se pueda repetir. Me gustaría hacer una sugerencia para la mesa de ponentes, un poco de agua no estaría mal. Por lo demás, felicito a las organizadoras.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Como fuego en el hielo, Luz Gabás


SINOPSIS: El fatídico día en el que Attua tuvo que ocupar el lugar de su padre supo que su prometedor futuro se había truncado. Ahora debía regentar las termas que habían sido el sustento de su familia, en una tierra fronteriza a la que él nunca hubiera elegido regresar. Junto al suyo, también se frustró el deseo de Cristela, quien anhelaba una vida a su lado y, además, alejarse de su insoportable rutina en un entorno hostil. Un nuevo revés del destino pondrá a prueba el irrefrenable amor entre ellos; y así, entre malentendidos y obligaciones, decisiones y obsesiones, traiciones y lealtades, Luz Gabás teje una bella historia de amor, honor y superación.
Los convulsos años de mediados del siglo xix, entre guerras carlistas y revoluciones; la construcción de un sueño en las indomables montañas que separan Francia y España; y una historia de amor que traspasa todas las barreras. Una novela escrita con el apasionante pulso narrativo de la autora de Palmeras en la nieve.
Como fuego en el hielo es la primera novela que leo de esta autora y tengo que reconocer que me ha sorprendido para bien. La prosa de esta autora es muy cuidada y le da valor a cada cosa que cuenta. Además, se nota la gran labor de documentación que tiene esta obra. La autora sitúa la trama en la segunda mitad del siglo XIX, una época muy convulsa en la historia de España, en concreto en el norte, en los pirineos oscenses.

Esta es una historia sobre todo de personajes, una obra muy coral en el que el azar juega un papel muy importante. Attua es un hombre leal así mismo y a sus amigos, un hombre que cree en la justicia. Es un hombre recto, que tiene un gran sentido de la responsabilidad. Se debe a su familia ante todo. Ama por encima de todo a Cristela, huérfana desde muy niña. Ella es una mujer inteligente que aspira a vivir lo que ha leído en muchos de los libros que ha leído. Cuenta los días para volver a ver a Attua, que está estudiando en Madrid. Cristela sabe escribir y plasma todo lo que siente en un diario. Fue acogida por el tabernero del pueblo, pero muy pronto se convirtió en la sirvienta. Odia al tabernero y a su hijo, ya no solo porque es la sirvienta, sino por el desprecio con que la tratan.

Es cierto que Como fuego en el hielo narra el amor truncado que hay entre Attua y Cristela, pero es algo más que la pasión que hay entre dos personas que han de vivir separadas por una serie de circunstancias. Desde luego el título me parece de lo más acertado. Esta obra también es una crónica de los movimientos políticos que se sucedían en España y en Francia y cómo afectaban a la población. La guerra carlista sigue estando muy presente entre aquellos que la apoyaron.

Aunque Attua y Cristela sean los dos grandes protagonistas de esta estupenda novela, conoceremos a otros personajes igual de interesantes. Cosme es la antítesis de Attua, un hombre sin escrúpulos que no tiene ningún problema en dejarse llevar por sus pasiones más bajas. También conoceremos a Aurore, una mujer francesa, rica y que ama viajar. Aurore representa a una mujer adelantada a su tiempo, puede que el hecho de ser francesa ayudara a que tuviera esas ideas tan modernas frente al conservadurismo español. Advertimos una contraposición entre las mujeres europeas y las españolas. Desde luego, la revolución francesa sirvió en este aspecto, sirvió para abrir las mentes. Sin embargo, llegados a este punto, tengo que hablar de un personaje secundario que me ha enamorado: Shelton. Él es un espíritu libre, adora las montañas, como adora a Cristela. Él representa la generosidad, el amor en el sentido más amplio de la palabra.

Esta es una novela llena de sentimientos, aunque también advertimos luchas de poder, envidias, pero sobre todo me quedo con que es una historia de amistad. Attua es quien mejor ejemplifica el sentido del deber hacia las personas que ama. Quizá sea este el personaje más atormentado en esta obra, y sin embargo, conserva una chispa en su interior que le hace seguir adelante. Se debate entre el amor que siente hacia Cristela y el conflicto moral de no poder amar como le gustaría a Davina, su esposa.

Resumiendo, podríamos decir de esta novela que es una gran historia de amor, una obra que desborda pasión, y no solo la de los personajes, también por cómo está narrada. 

martes, 28 de marzo de 2017

Palabras que nunca te dije, María Martínez


SINOPSIS: «Existe un amor por el que merece la pena esperar y luchar».
Sara está a punto de cumplir los treinta y ya ha perdido la esperanza y la ilusión en un matrimonio que va a la deriva. Ha pasado demasiado tiempo ignorando su vida y sabe que no es feliz. Ya no existe la chica que perseguía sus sueños y en su lugar hay una mujer a la que apenas logra comprender.
Lo que Sara no sabe es que un suceso inesperado sacudirá su pequeño mundo por completo. Cuando Christina, su mejor amiga, le pida que viaje hasta un tranquilo pueblo de La Provenza para hacerse cargo de las reformas de un bonito Château que pretende convertir en un hotel.
Han pasado siete meses desde que los demonios de Jayden lo llevaron hasta Tullia y aún no ha conseguido enfrentarse a ellos. Mientras trata de recomponer su presente y asumir un doloroso pasado, se gana la vida haciendo chapuzas para los vecinos del pueblo. Amable, divertido, y con una personalidad encantadora, se ha convertido en ese amigo al que todos recurren para solucionar sus problemas.
Una casualidad, o puede que el destino, une las vidas de Sara y Jayden. Dos almas rotas que, sin darse cuenta, empiezan a necesitarse para sobrevivir.
Comienza el verano y, entre campos de lavanda, estrellas fugaces y luciérnagas, ambos descubrirán que, quizá, merezcan una segunda oportunidad.

Palabras que nunca te dije es una novela valiente y arriesgada, que habla de un problema que muchas mujeres hemos padecido, y quizá esta sea la razón por la que me ha gustado tanto. No sé si es una novela para todo el mundo, aunque a mí me ha calado, y es hasta el momento la obra que más me ha gustado de ella.

Sara me ha parecido una mujer real, dependiente de una relación que no la lleva a ningún sitio, y sobre se muestra contradictoria cuando aparece el primer amor en su vida. Porque eso es lo que considero que es Jayden, su primer amor, que no su primer amante.

Para empezar, Sara es una mujer que se debe a su matrimonio y a su hijo. Sus días transcurren en una monotonía con Colin de la que no es capaz de escapar. Se ha convencido de que es lo mejor para ella y para su hijo. Aunque no es consciente de ello, mantiene una relación tóxica. Piensa que le debe todo lo que es a su marido. Poco a poco el ninguneo de Colin hacia ella va haciendo mella.

Por otra parte, tenemos al chico perfecto, a Jayden, quien ha decidido tomarse un descanso en un pueblo de la Provenza. Va huyendo de sí mismo, no quiere recordar a quién perdió unos meses atrás. A pesar de ser todo lo perfecto que lo muestra la autora a mí no me ha molestado. Es en la Provenza, por azares del destino, donde conoce a Sara. Desde el primer segundo surge entre ellos una atracción de la que no podrán escapar.

Si por algo me gusta esta autora es porque pone el corazón en cada novela que escribe. Puede que en esta se haya dejado más que la piel. Al principio de esta reseña, he comentado que es arriesgada porque Sara es una mujer ninguneada y casada. Ver según qué tipos de relación en una mujer casada no está bien visto. Percibimos en Sara el conflicto moral por sentir lo que siente por Jayden, el único hombre que la ha hecho sentir viva.

Los paisajes y la ambientación de la novela también son importantes para entender la magia que surge entre los dos protagonistas. En algún momento he sentido estar entre campos de lavanda, olvidándome de todo lo que me rodea. Y eso me pasa con muy pocas novelas.

Esta es una obra más madura que otras que he leído de la autora. Está llena de sentimientos. En un principio nos muestra a una mujer gris, con poca personalidad que va evolucionando conforme deja que el amor entre en su vida. Esta es una historia que enseña a seguir adelante cuando crees que todo está perdido, a no conformarse con lo que pensamos que es mejor todos menos para uno mismo.  

Palabras de amor que nunca te dije es una historia complicada, pero es un reflejo de la vida. Y sí, soy de las que creen que hombres como Jayden existen de verdad. Solo hay que dejarse sorprender.