jueves, 23 de marzo de 2017

Sotto voce, Yolanda Quiralte


SINOPSIS: Hay besos que pueden cantarse a Sotto Voce.
Pablo Castellanos pensó que nada más podía salirle mal cuando la loca con gripe a la que había ayudado, atendido y recogido en el avión desapareció de su casa de Roma sin haberle dado las gracias. Por si fuera poco, le habían anulado la audición de su vida con el agente más famoso del mundo de la lírica.
A Marina las cosas tampoco le iban demasiado bien. Una gripe, un desconocido desnudo, un secuestro del que había escapado y varios días en la inopia en un misterioso piso de Roma habían conseguido que regresara a Valencia confundida y desconfiada.
Y en medio de todo esto… mucha mistela, óperas, una secretaria divertida, un genio de la lírica reconvertido en el mejor mánager del mundo y una niña pequeña con Síndrome de Down.
SOTTO VOCE, una novela con la que reír, sentir, emocionarse y SOÑAR.

 Sotto voce es una historia sencilla y a la vez muy tierna, con unos personajes entrañables muy bien perfilados. Desde las primeras páginas me ganó, porque esta novela habla del mundo de la ópera (sí, tengo que reconocerlo, me gusta mucho).

Marina es una mujer que no ha tenido una vida fácil. Es reservada y poco dado a expresar sus emociones. Tuvo que dejar aparcada su carrera como pianista porque se tuvo que hacer cargo como madre soltera de una niña. Se llama Alma, es un amor y su nombre le viene como anillo al dedo. Quizá sea este personaje el que más hondo me ha calado: es candidez pura. 

Tenemos también a Pablo, un cantante de ópera que espera su oportunidad. Le llega de la mano de la agencia en la que trabaja Marina, pero por cosas del azar, ese primer encuentro que podría cambiar su vida, no se produce. Pablo ha tenido que cuidar a una desconocida enferma de gripe que delira y que, para colmo, se larga de su casa sin darle las gracias. Pablo es amable, atento y muy cariñoso.

El azar los volverá a encontrar, porque esa misteriosa desconocida que Pablo tuvo que cuidar durante cinco días no es otra que Marina. Pablo entrará en la agencia de Tom Soler, uno de los mejores barítonos de su generación. Aunque no se caigan bien desde un principio, la chispa surgirá entre ellos. Aunque Marina tenga sus dudas, poco a poco Pablo irá derribando las murallas que ella ha ido construyendo. En este sentido opino que Pablo está preparado para el amor, mientras que Marina no se da una oportunidad de ser feliz al lado de alguien que ama sin reservas.

Hay también una pareja secundaria que me ha robado el corazón. Tengo que decir que es mi favorita y que no me habría importado que hubiera habido una historia aparte sobre Azu y Tom. Ella lleva más de 20 años enamorada de él, pero Tom no se ha dado por enterado. Ambos son la verdadera familia de Marina. De hecho, Tom considera a Alma como su nieta. Los diálogos entre ellos son fantásticos. En este sentido tengo que decir que la autora tiene habilidad para la comicidad. Mi sentido del humor es un poco particular y me ha sacado alguna que otra carcajada.

Así mismo alabo el trabajo de documentación que ha hecho la autora sobre lo que hay detrás del mundo de la ópera. He conocido a algunos cantantes líricos, y solo algunos se salvan del ego tan descomunal que les desborda. No es el caso ni de Tom ni de Pablo, por suerte.

Para ir terminando, Sotto voce no es una novela con la que sonríes mientras la lees. Esta es una obra de superación personal, de lealtad y sobre todo amor incondicional hacia las amistades que forman parte de la familia.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Presentación Cuervo negro

Después de tres años desde que la escribiera, por fin llega el día de mostrar otra faceta sobre mí. Este vienes 24 presento "Cuervo negro" a las 19:30 en Waico (Bibliocafé), C/ Gobernador viejo, 29. Me acompañará el escritor Juanjo Braulio.


¿Qué puedo decir de esta novela? Me he dejado la piel en esta historia cruda y negra que retrata las miserias de una familia ultra conservadora y muy religiosa. Si tenéis dudas, os dejo una muestra para que conozcáis a Gabriel, el Cuervo más negro de todos ellos.

Si no la encontráis podéis adquirirla en Babylon o Amazon

Muestra AQUÍ

martes, 21 de marzo de 2017

Entrevista a Natalie Convers


1— ¿Quién es Natalie Convers? ¿Por qué utilizar un seudónimo?
Como Natalie Convers, soy los dedos sobre el teclado y los ojos sobre la pantalla del ordenador, pero también soy los oídos de mis lectores y el corazón que late por cada emoción que los personajes de mis historias les hacen sentir. En esos momentos en que escribo, eso es lo más importante para mí. Del mismo modo, cuando hago mi día a día simplemente soy yo: me dedico a mi familia y a mis amigos entre otras muchas cosas... Me tomo muy enserio estas dos partes de mí. No siempre es fácil llevar todo al mismo tiempo, a veces es demasiado, pero trato de hacerlo poco a poco y aprender todo lo que puedo, por todas aquellas personas que me cuidan alrededor y, sobre todo, por mí misma.

2— ¿De dónde surgió el tema de esta historia que en un principio es más que una historia de amor?
Últimamente, he recordado fragmentos de cuando tenía ocho años. A veces solo son sueños en los que mi hermana pequeña y yo criábamos en cajas orugas de mariposa, hacíamos carreras de caracoles o jugábamos a que las mariquitas nos recorrieran los dedos de las manos. Creo que mi pasión por la naturaleza desde niña ha influido mucho a la hora de crear Mariposas en tu estómago, en especial en los títulos.
Sin embargo, mi intención no era hablar de las mariposas cuando escribí Mariposas en tu estómago, sino crear un pequeño mundo para mis lectores en el que sus emociones puedan volar dentro de sus corazones como la primera vez que se enamoraron, o si no lo han hecho, al menos acercarles en parte a ese sentimiento tan especial.

3— Mientras leía la novela no podía dejar de pensar que Álex me recordaba mucho a Dimitri Belikov, el protagonista de Vampire Academy. ¿Cuáles son tus referentes en la literatura juvenil y New Adult?
No puedo decirte por el momento, pero me anoto la novela para cuando me libere de las lecturas que tengo en estos momentos. En cuanto a referentes, sino os importa recomendaré mejor una de mis últimas lecturas: Imagínate de Susan Elizabeth Phillips. No es juvenil, pero sí de amor y de cómo una chica de dieciocho años acaba enamorándose del hombre que podría arrebatarle todo (literalmente). Esta historia tiene algo especial, ya que es la primera novela en solitario de la autora y su única histórica por ahora. Poca gente la conoce, pero sin embargo se ha convertido en una de mis favoritas.

4— ¿Cómo definiríais a tus personajes?
Emocionales, misteriosos. Nunca sabes lo que va a pasar con ellos y, como las personas, siempre pueden cambiar.

5— ¿Crees que es importante tratar el sexo en este género y que se debería normalizar?
Solo creo que debo escribir lo que sienta, es el lector el que debe escoger lo que necesita leer.

6— ¿Qué destacarías de Beca?
Su paciencia. Gracias a su forma de ser, es la pareja más compatible para Alex. Aunque también sabe cuándo ser dura. Sobre todo, a medida que se enamora más de Alex y lo comprende mejor.

7— ¿Qué destacarías de Álex?
Su mente. Podrías abrirla con un cascanueces y todavía no podrías descubrir lo que está pensando en realidad. Es un personaje muy complejo y dentro de él hay muchas puertas que todavía necesitan abrirse...

8— Aunque son personajes secundarios, creo que tienen peso en la novela, ¿qué destacarías de Marta y de Elisa?
Marta es la mejor amiga, a veces no la más elocuente, pero es lo que suele ocurrir en la vida real. Tiene un carácter muy diferente del de Beca y es muy necesaria para el personaje principal y viceversa.
En cuanto a Elisa, es el nexo entre Beca y Alex, y también uno de los personajes que marcan el argumento final de la historia entre ambos…
8— Tengo que reconocer que Álex es un personaje complejo, un personaje que guarda un gran secreto, ¿crees que el misterio que lo envuelve lo hace mucho más atractivo a los ojos de Beca?
Tal vez al principio, pero no después. Beca quiere Alex por todo lo que poco a poco descubre que éste hace por ella en la sombra. Cuando empieza a comprender y a asimilar esa parte de él es cuando realmente siente que lo ama y lo valora de verdad.

9— ¿En qué proyectos estás metida ahora?
En unos meses estará a la venta Complejo de mariposa, la edición de tres volúmenes en papel y en digital finales de la historia. Esta versión contendrá algo muy especial para todos los seguidores de Alex y Beca.
Respecto al nuevo proyecto en el que estoy inmersa, estad atentos a mis redes sociales. ¡¡Pronto subiré pequeñas pistas!!

10— ¿Alguna manía a la hora de escribir?
Los cascos y el té. Es algo vital para mí tener ambos cerca. A veces, también mantengo la puerta cerrada. Un “monstruo” despierta dentro de mí cada vez que alguien entra en mi habitación cuando estoy muy metida en una parte de la historia y tengo que dejar de escribir de forma abrupta…

11— Qué motivos darías a los lectores para que lean Mariposas en tu estómago.
Si ya habíais oído hablar antes de la historia de Mariposas en tu estómago por alguien (blog, amigo, correo…) y os la vuelven a mencionar, no lo dudéis, es el destino que le deis una oportunidad.

Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.
Gracias a ti, cariño. Siempre es un placer tener la oportunidad de compartir un poco de mí y mis historias con vosotros.
¡Un fuerte abrazo a todos los lectores del blog! Os deseo un fantástico día.


lunes, 20 de marzo de 2017

Viñetas


Miguel regresa a la huerta y casa donde se crio, y que con tanto esfuerzo levantaron sus padres, cerca de una pequeña ciudad de provincias. Lo hace solo temporalmente y a regañadientes, reclamado por su hija Julia para aclarar la situación de esas tierras y esa casa que han pasado a pertenecerle una vez fallecido Antonio, su hermano mayor, de quien llevaba años distanciado. Su intención es romper definitivamente los lazos con el pasado, vendiendo todo aquello. Pero su hija intentará convencerlo del valor único de unos terrenos que, de ser vendidos, serían engullidos por la voracidad inmobiliaria. Y, sobre todo, quiere mediar entre su padre y la memoria del hermano difunto que preservó aquel patrimonio. Para ello intentará reconducirlo hasta los testimonios que Antonio fue atesorando y plasmó en las viñetas donde ha esbozado las historias compartidas. Al hilo de ellas irá rememorando las vivencias infantiles, en las que no faltan los momentos duros, incluso trágicos, de una familia que -como tantas otras en la década de 1950- hubo de emigrar a la ciudad huyendo de los amargos recuerdos de la guerra civil, en busca de una vida mejor.

¿Cuánto pesa la memoria? ¿Alguna vez nos abandonan los recuerdos de la infancia: los olvidamos por completo, desaparecen? No se puede negar que la vuelta a los orígenes –a las primeras vivencias- es un tema recurrente, universal y antiquísimo en la literatura, una preocupación innata del hombre. ¿Quién no ha dejado pasar el tiempo ensoñado en el niño que fue? El ser humano parece condenado a reconciliarse con su memoria y algo así es lo que hace Agustín Sánchez Vidal en su nueva novela, Viñetas, publicada por Harper Collins y en el que el autor-narrador vuelve a su casa, de pueblo, con la intención de venderla, pero antes experimentará un proceso de reconciliación con sus vivencias a través de los dibujos que hizo su hermano, ya muerto y al que no le unía una buena relación. Viñetas no es sólo una vuelta a la infancia, sino también un homenaje a la tierra, a las costumbres de antes, a la vida sencilla.
            No importa que el arranque de la novela nos suene de otras muchas historias –personaje que vuelve a su lugar de nacimiento con la intención de venderlo todo y desprenderse de su pasado; y una vez allí, se lo replantea todo, se abre una puerta a la memoria- porque lo importante de Viñetas es el recorrido, esa confrontación del presente y el pasado, el listado de los sacrificios del avance y la modernidad. Y aquí está uno de los grandes descubrimientos de la novela, de sus innegables puntos fuertes: la precisión, la plasticidad, los interesantísimos detalles de la España de la posguerra. Recordamos cómo trabajaban el campo, cómo se hacían las matanzas en las casas, las multas que se ponían a los españoles por no ir a misa los domingos, la censura en el cine, las celebraciones del Día de la Raza. Realmente, es maravilloso el conocimiento que el autor tiene del campo, de la tierra y del huerto –parece que estamos leyendo estas páginas con las manos llenas de tierra-, y qué bien cuenta el impacto del cine en esa España gris: cómo era un espacio de libertad en el que, en medio de esa oscuridad, los espectadores se sentía un poco más libres.
            Tiene Viñetas una dificultad añadida: y es acercarnos a los dibujos de su hermano. Ahí se nota que es un narrador solvente y que está seguro de sus recursos narrativos, porque hace que seamos capaces de ver los bocetos. La prosa de Agustín Sánchez Vidal es sencilla, pero trabajada; fluye sin apenas esfuerzos y está estructurada como recuerdos, no en orden cronológicos. Como Viñetas. Sabe, además, dibujar a los personajes, mantener la tensión y dosificar el misterio. Porque, ¿qué sería de una historia sin sus secretos de familia, sin descubrir datos y situaciones que cambia la perspectiva de las cosas?
            Esta novela es como escuchar a un explorador que ha llegado de una región desconocida y nos llena los oídos con anécdotas, con colores y personajes. Agustín Sánchez Vidal hace algo parecido: ponernos ante los ojos el pasado, su pasado, y contarnos cómo era su vida y también la vida de todos los españoles de la época. Las historias de esa generación tienen un valor extra: porque sobrevivieron, porque vivieron en una Dictadura y pasaron hambre, porque tuvieron que exiliar, pero la infancia siempre encuentra una excusa para ser feliz. Y es ésta la sensación que nos deja Viñetas después de leerlo. 

martes, 14 de marzo de 2017

El linaje de la luna negra, David Mateo


SINOPSIS: Barcelona, 19 de julio de 1936. Amparándose en el caos reinante, Emilio Anglesola saca a un grupo de niñas del Hogar de Nuestra Señora de la Consolación y lo traslada hasta el Palacio Desvall. Nadie sospecha que a medianoche, algo oscuro y siniestro aguarda en el umbral de dos mundos separados por la Luna Negra.
Hoy, Dafne, estudiante de Bellas Artes, lucha contra un carcinoma degenerativo que trae consigo terribles pesadillas. La joven trata de recomponer su vida cuando llega un encargo inesperado de la misteriosa Fundación Exégesis: recuperar la ninfa Egéria, una de las piezas más valiosas de la colección del Laberinto de Horta.
A varios kilómetros de allí, el doctor Abel Barros emprende una búsqueda contrarreloj para dar con el paradero de Eli, una niña secuestrada hace años por un peligroso psicópata conocido como el Ogro de Lupiñén.
Las vidas de nuestros protagonistas se entrecruzarán en un thriller sorprendente en el que los pecados del pasado están condenados a repetirse como un eco maligno, generación tras generación.
Leer a David Mateo es apostar sobre seguro. Con su última novela, El linaje de la luna negra, volvemos a encontrarnos con un thriller sombrío (quizás el más oscuro de cuantos he leído de él) y menos romántico que Noches de sal. El autor nos sumerge en una historia aterradora con tintes fantásticos, que te llevará de la mano hasta el mismo origen del mal. Sin embargo, conforme avanza la lectura, se percibe que hay más monstruos además de esos seres fantásticos que hemos visto en este mundo que ha creado el autor; también los encontramos en aquellas personas con las que nos cruzamos día a día.

Como suele ser habitual en este autor, en esta obra nos encontramos con personajes muy bien perfilados, personajes únicos y nada estereotipados que no han tenido una vida fácil. Dafne y Eli serán una muestra de personajes atormentados, que han pasado un calvario para llegar hasta donde están. Dos mujeres con caracteres muy diferentes por las circunstancias que les ha tocado vivir, aunque son las dos caras de una misma moneda.

Por una parte, Dafne es una chica que arrastra un cáncer desde que era pequeña. Fue adoptada cuando era pequeña, aunque muy pronto perdió a esa mujer que la quiso como una madre. Por otra, Eli ha sido secuestrada por un monstruo durante años. Lo que Eli llega a vivir, junto a las demás niñas o muñequitas como las llama el monstruo, es un auténtico horror. Ninguna de las dos chicas ha podido escapar de la maldición que las persigue desde mucho antes de que nacieran.

Esta historia tiene mucho que ver con Noches de sal, aunque si bien no es una segunda parte, sí que conocemos qué ha sido de Abel Barros, el médico enamorado de Aurora.

Aunque esta novela no tenga ese toque romántico de Noches de sal, hay espacio para el amor, hay esperanza para aquellos que lo han perdido todo. El final me ha parecido coherente, y como lector te lleva a pensar que en esta novela, al fin, la justicia poética es más que necesaria.

Otro punto a favor de esta historia sombría es la ambientación. Está claro que el autor maneja con soltura los espacios tétricos y oscuros. Le gusta recrearse en escenarios asfixiantes (una muestra de ello es el sótano-cueva donde ha estado cautiva Eli, horror puro que hace que se te ponga el vello de punta). También hay escenarios reales, como el palacio Desvalls, los jardines laberinto de Horta o el hospital del Tórax, que no por ser reales son menos terroríficos. En todos ellos veremos cómo se manifiesta el MAL.

Personalmente me da mucho más miedo todo lo que hay detrás de la corporación que maneja Alexander B’Nei, que esos monstruos fantásticos. Ese es el verdadero terror de estos días.

Me ha gustado también ver pequeños guiños que el autor va dejando a los amigos. Sin duda, Juan José Tena, el periodista que tira de la cuerda para sacar a la luz qué se esconde tras el linaje de la luna negra.

Para ir terminando, si os gustan los thrillers, este es una buena opción. A mí, desde luego, no me ha defraudado. David Mateo sabe lo que se hace cuando escribe terror.

lunes, 13 de marzo de 2017

Entrevista a Rita Morrigan


1— ¿Quién es Rita Morrigan?
Pues me considero alguien bastante común y corriente. Soy independiente y trabajadora. Desde muy pequeñita me enseñaron que las cosas se consiguen con esfuerzo, y pienso que no hay objetivo que no se alcance con trabajo, perseverancia, y uno o dos golpes de suerte. Este es mi mantra, la máxima que aplico a todo lo que hago; lo hice para licenciarme en la universidad y también luego, cuando emprendí mis primeros trabajos en investigación antropológica, los cuales fructificaron en tres publicaciones científicas. Hoy día sigo haciéndolo con un trabajo en Servicios Sociales que me mantiene en contacto con las personas, permitiéndome hacer cosas con y por ellas. Además de mi faceta como novelista, de la que disfruto enormemente porque, como he llegado a comprender, también me permite hacer cosas por la gente. Estoy convencida de que el mayor tesoro que una persona posee es su educación, y hay dos cosas que no soporto y que me rebotan bastante: la pedantería y la soberbia.
 
2— ¿De dónde surge esta historia situada en Buenos Aires?
La novela cuenta la historia de un viaje; no solo el físico de Lena a Buenos Aires, sino también uno más intimista de descubrimiento de sí misma. Me fui a Buenos Aires porque su destino tenía que quedar muy lejos, pero, en esencia, debía parecerse mucho a lo que dejaba atrás (pues también era un descubrimiento de sí misma y, en esencia, no podía ser muy distinto a lo que dejaba atrás). Me encantaban los destinos de París, Italia, Londres o Nueva York, por ponerte un ejemplo, pero creo que tenemos más en común con la capital Argentina; formada, en gran parte, por inmigrantes españoles.



3— ¿Cómo definiríais a tus personajes?
Yo creo que son dos personas que, aunque al principio pensemos que son distintos, se parecen bastante. La vida no les ha tratado por igual, por lo que sus personalidades no parecen complementarse; mientras Alex parece alguien atormentado, podríamos pensar que Lena es alguien a quien la vida se lo ha dado todo. Sin embargo, hay que adentrarse en la historia para ver por qué actúan de la forma en que lo hacen, cómo les han marcado sus experiencias y que, en realidad, son dos grandes personas deseosas de entregar su corazón a alguien que lo merezca.
 
4— ¿Quién es Lena?
Ella es una chica que, a simple vista ha tenido suerte: proviene de una familia  muy acomodada económicamente y ha tenido mucho amor, sobre todo de su padre. Pero esto no la ha convertido en una caprichosa, sino todo lo contrario; su progenitor le enseñó que todo lo que merece la pena requiere de tiempo y esfuerzo. La figura de su padre es un gran referente para ella, y por eso su pérdida marca el auténtico punto de inflexión en su vida. Al perderlo a él todo a su alrededor parece carecer de importancia, y por ello decide lanzarse al mundo para descubrirse a sí misma.

5— ¿Quién es Alejandro?
Alejandro es un camarero que no hace muchos méritos por ganarse una propina (risas). Tendremos que ir conociéndolo al mismo tiempo que Lena, aunque desde el principio veremos que él habla más con gestos que con palabras. Así mismo, también tendremos que averiguar qué es aquello que lo ha convertido en un hombre cínico y arisco. Con el tiempo, al igual que Lena, le conoceremos un poco mejor y descubriremos a alguien extremadamente sensible y brillante, de quien será difícil no enamorarse.

6— Has definido muy bien a tus personajes, pero tengo que reconocer que me han robado el corazón los dos viejos (Bukowski y Goldestein) y la señora Hilda. ¿Están basados en personas reales?
Dado mi trabajo en el departamento de Servicios Sociales de un municipio tan pequeño como el mío, tengo la enorme fortuna de trabajar con gente mayor a diario. Gracias a esto he conocido a gente maravillosa, auténticos pozos de sabiduría a los cuales tengo la enorme fortuna de llamar amigos. Los veo casi todos los días y me encanta tomarme un tiempo para escucharles. Para mí, tomarme un café a su lado es uno de los mayores placeres de la vida. Esas charlas son oro puro.
¿Nos podrías hablar un poco de ellos?
Goldstein, Bukowski, y la genial Hilda Massardi, son mi pequeño y humilde homenaje a todos estos amigos con quienes trato de conversar todas las semanas, porque para mí es absolutamente esencial compartir la visión que tienen del mundo, su dominio de la ironía y su desbordante sentido del humor; además, es gente que ha vivido mucho, y ha perdido ya mucho por el camino, esto me hace aprender una lección diaria a su lado. Algunos de ellos estuvieron en la presentación que hicimos en Xove de Corazones en el café, y no te imaginas lo mucho que aportaron con sus comentarios. ¡Les adoro! Y, debido a que son mayores, algunas veces me dan sustos, y me aterra la idea de que algún día me toque despedirlos por eso a lo que llaman «ley de vida». Luego reciclo el pensamiento angustioso y creo que soy afortunada porque soy de las pocas personas que tienen la fortuna de tener unos diez abuelos (risas). 

7— ¿Quiénes son tus referentes?
En el panorama internacional me encantan Isabel Allende y Lisa Kleypas. A nivel nacional soy muy fan de Nieves Hidalgo y Ana Iturgaiz.

8— ¿En qué proyectos estás metida ahora?
Ahora mismo estoy tratando de desarrollar un par de ideas un tanto estrafalarias que espero que, al menos una de ellas, fructifique en mi próxima novela o, como mínimo, en un relato extenso para el blog.

9— ¿Alguna manía a la hora de escribir?
Como normalmente aprovecho las noches de los días en los que no tengo que ir a la oficina para escribir, me gusta poner música en bajito (para no despertar al mundo) y tomarme algún café para mantenerme despierta. Escribo por la noche porque vivo en una aldea muy pequeña: somos unas cuarenta casitas encaramadas en lo alto de un escarpado acantilado para abrigarnos de los fríos vientos del norte, que aquí soplan todo el año. El caso es que, debido a esta circunstancia, se me hace muy difícil escribir de día porque cualquier ruido, o cualquier actividad vecinal, de las que me encanta participar, me distraen. Así que, si tengo alguna manía para escribir es hacerlo por la noche, cuando la aldea duerme, y nuestro faro proyecta su haz de luz para iluminar nuestro cielo oscuro, y quiero pensar que también mis ideas (risas).

10— ¿Cómo fue recibir esa llamada de que habías ganado el VII Premio Vergara?
Pues ¡imagínate! Una alegría inmensa. Mira, se me colocó una sonrisa enorme en la cara, y creo que no se me ha borrado aún (risas). Lo cierto es que ha sido una enorme inyección de entusiasmo para seguir trabajando. Además, como está yendo el libro también me da muchísimos ánimos; el hecho de que se agotara la primera tirada en menos de un mes me hace muy feliz porque significa que la historia está gustando, y eso es un orgullo enorme. Creo que jamás me cansaré de daros las gracias a todas las lectoras y lectores por lo bien que me tratáis siempre.

11— ¿Qué motivos darías a los lectores para que lean Corazones en el café?
Si creéis en las segundas oportunidades, si confiáis en la «buena gente», y pensáis que el amor se cocina bien a fuego lento, esta historia podría gustaros.


Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.
Ha sido un auténtico placer conocerte en persona y también responder a tus preguntas. Te agradezco muchísimo el interés en mi obra y te mando a ti, y a todas tus lectoras y lectores, un fuerte abrazo. ¡Muchas gracias! 

Twitter: @ritamorrigan
Instagram: @ritamorrigan

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jueves, 9 de marzo de 2017

La casa del álamo


Cuando Chiaki se entera de que su antigua casera acaba de fallecer, decide asistir al funeral. Y esa última visita a la anciana le devuelve a su infancia a través de unos recuerdos en los que se entrelazan la muerte de su padre, los viajes sin rumbo de su madre, una casa protegida por un enorme álamo, un niño que sabe escuchar, una joven que arroja comida a los gatos desde las ventanas... Y sí, la casera: esa mujer huraña con cientos de cartas en un cajón y el deber de llevárselas a los muertos en cuanto fallezca.

La casa del álamo es la puerta entre este mundo y el otro, el pasillo que conecta a los que estamos vivos con los que murieron, algo así como ese túnel con una luz al fondo. La casa del álamo es un antídoto contra el olvido y contra la desesperanza, un bálsamo para los que echan de menos, para los que lloran a escondidas por culpas de las ausencias. La casa del álamo es una de las novedades de Nocturna Ediciones, una novela de la escritora japonesa Kazumi Yumoto –autora también de la entrañable Los amigos– y donde vuelve a abordar el tema de la muerte, de la infancia frente a la vejez, de los vacíos que deja la gente que queremos, pero siempre, desde la dignidad, desde un punto de vista reconfortante. En esta ocasión, una niña descubre que su casera, una adorable ancianita, colecciona cartas para llevárselas a los muertos. La pequeña, que perdió a su padre y del que nunca ha vuelto a hablar, decide empezar a escribirle para contarle cómo es la vida sin él.
            El tema, ya de por sí, impresiona y nos coloca en un estado de empatía. ¿Quién no tiene vacíos? ¿Quién no ha querido comunicarse, al menos una vez, con alguien ausente? Y sobre esta ilusión universal cimenta Yumoto esta historia, sencilla, sencillísima, acerca de esta mujer que, al enterarse de la muerte de la anciana que le enviaba cartas a los muertos, rememora su infancia y su relación con la desaparición de su padre. Y leemos sus cartas, cómo una niña intenta comprender la muerte de su progenitor. El esquema de la novela es clásico y su estilo es contenido, natural –casi podría considerarse como una novela juvenil- y hay pocos personajes, pero bien definidos, cercanos, creíbles. No se esperan grandes dosis de acción, porque es una historia íntima, sobre las emociones y los dolores, sobre cómo sobrevivir a la tristeza.
            Es una novela tremendamente optimista, una historia valiente y sin complejos que nos coloca cara a cara con la muerte para decirnos: ¿a qué le tenéis miedo? Y nos dice que no nos preocupemos, que siempre hay una forma de comunicarnos con los muertos, que siempre se encuentran formas para hacerles llegar nuestros mensajes. El carisma de la novela está en la capacidad de la autora para ambientar la historia en este mundo japonés del honor y el respeto, en esa habilidad para hacernos sentir a los personajes a través de descripciones escuetas, pero muy efectistas. Yumoto parece una escritora imprescindible para entender esas contradicciones entre la vida y la muerte. Y La casa del álamo es una buena prueba de ello.
            La casa del álamo parece un refugio para los heridos y los nostálgicos, como una parada para los que necesitan reconciliarse con ese monstruo que nos persigue durante toda la vida: el miedo a la muerte (a la nuestra y a las de los demás). La autora japonesa Kazumi Yumoto vuelve a demostrar una sensibilidad sobrehumana para tratar –de una forma dulce, tierna, casi naif- las ausencias humanas. ¿Y saben lo mejor? Que después de leerlo, entran unas ganas enormes de celebrar la vida, de abrazar a los que tenemos cerca. ¿Qué más se le puede pedir a la literatura? 

martes, 7 de marzo de 2017

Las bocas de la montaña (El señor del viento), Isabel del Río


SINOPSIS: Nicole y su padre viajan a las montañas para tratar de recuperar su vida, pero la aparición de la cara de un león blanco en la ventanilla del piloto asusta a la chica y, durante el ascenso hacia el santuario donde se hospedarán, no dejan de entrever cosas extrañas. Todo empeora cuando están a punto de llegar y una luz los deslumbra: su padre cree haber visto un águila que lo obsesiona de tal modo que le hace a encerrarse en su habitación para tratar de dibujarlo.
Una vez sola, Nico decide pasear por los alrededores, pero se siente observada y huye a su habitación. A la mañana siguiente se da cuenta de que los sucesos del día anterior no eran nada comparado con lo que le espera. Nada más despertar, encuentra unas extrañas huellas en la ventana y no logra dar con su padre.
Cuando el hostelero la acompaña a la habitación quedan horrorizados ante el espectáculo: las paredes y el suelo están forradas de bocetos de un ser medio ave medio humano, hay signos de lucha y las mismas huellas que ella encontró en su ventana. ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué todos parecen ocultar dónde está su padre? ¿Para qué retenerla y esconder los dibujos?
No es la primera novela que leo de Isabel del Río y siempre suele sorprenderme por la imaginación que desborda. Si en La casa del torreón leemos una historia más oscura, en esta se deja llevar por la fantasía.

La idea de Las bocas de la montaña (El señor del viento) nació de un viaje que hicieron la autora y su pareja a un monasterio de Gerona, según me comentó cuando tuve el placer de presentarla en Valencia. Ella se quedó con las percepciones del viaje y de las sensaciones que pudo vivir mientras ascendía hacia la montaña. Es así como la autora le da voz Nico, una chica que ha perdido a su madre. En esta aventura que emprende, tanto ella como su padre tratan de encontrarse.

Al igual que le ocurrió a la autora en el coche en el que viajaba, Nico también experimenta una serie de acontecimientos a los que no les puede dar nombre. A partir de aquí, empieza un periplo para Nico que la llevará a conocer el mundo desconocido que está más allá de esas bocas de la montaña, un lugar no apto para todos aquellos que se olvidaron de sentir las señales que nos envía la vida.

Mientras leía la novela, la historia me recordó en algunos momentos a El mago de Oz, a Alicia en el país de las Maravillas (novela que la autora no ha leído) o a Las crónicas de Narnia, ese mundo paralelo que descubrimos cuando decidimos cruzar la línea de la fantasía.

La novela tiene un ritmo ágil, aunque creo que al inicio de la historia la autora se precipita un poco. Sin embargo, tras los primeros capítulos, la trama fluye muy bien. No solo es el lector quien acompaña a Nico en la mayor aventura que vivirá en su vida, también lo harán seres que se encontrará en este mundo, como Rico o Psilo. Si me tuviera que quedar con uno de ellos sería con Laúd, un personaje de lo más peculiar.

Si hay algo que me ha gustado es ver la evolución de Nico. Al inicio de la historia encontramos a una niña que no entiende lo que le ha tocado vivir o no encuentra su lugar en el mundo, y al final observamos cómo ha madurado, a qué ha tenido que renunciar en este camino hacia la madurez.

Esta es la historia iniciática de Nico a un mundo de fantasía que me habría gustado visitar. Para ello, la autora se vale de la mitología y de tradiciones para mostrar qué hay más allá de las bocas de la montaña.

Me cuesta definir a qué público va dirigido esta novela, pues si bien al inicio es más infantil-juvenil, al final tenemos la percepción de que es más madura de lo que principio parecía. Lo que sí que tengo claro es que esta historia me hubiera gustado leerla en mi niñez.

lunes, 6 de marzo de 2017

Cuervo negro

Hola a todos. Os traigo mi última novela que está a punto de publicarse. El 10 sale a la venta. Le estoy muy agradecida a Ediciones Babylon porque ha apostado por esta novela. Supone un gran cambio de registro por mi parte. No es una tirada grande y Babylon es una editorial pequeña que se iniciado en el género negro, por lo que es posible que tarde en llegar a las librerías. La distribuidora con la que trabajan es SD.

Cuervo Negro se presenta por primera vez en Ontiyent (Calle Músico Martínez Valls, 46870), dentro de los actos de Ontiyent negra. Será este miércoles 8 de marzo, Día de la mujer, a las 20:00 h. Ya hay nervios. Los Cuervo están a punto de alzar el vuelo.


SINOPSIS: El secuestrador de la vela tiene en vilo a la ciudad de Valencia. Gabriel, tras la desaparición de la mejor amiga de su hermana, comienza a sospechar quién se encuentra detrás de estos crímenes, puesto que su familia guarda oscuros secretos y nada podrá impedir que acudan al reclamo de la sangre...

sábado, 4 de marzo de 2017

Corazones en el café, Rita Morrigan


SINOPSIS: Novela ganadora del VII Premio Vergara-RNR.
Tras sufrir un desafortunado percance, Lena vaga por las calles de una ciudad enorme y desconocida en el otro extremo del mundo –Buenos Aires–, mientras se pregunta en qué momento esa escapada le pareció una buena idea. Quizás después de haber recibido un vídeo en el que su prometido retozaba con la stripper que amenizó su despedida de soltero. O tal vez tras la última discusión con su madre, al anunciarle que había decidido cancelar la boda. Cuando resolvió alejarse de Madrid por un tiempo, no imaginó que se encontraría en la situación en que ahora se encuentra, sin dinero y sin saber qué hacer. Cansada, asustada y hambrienta, Lena baraja la posibilidad de darse por vencida y regresar. Cuando está a punto de rendirse, un delicioso aroma la conduce hacia un pintoresco café de barrio, atendido por un joven bastante impertinente que, al igual que todo en aquel lugar, resulta ser mucho más de lo que aparenta. Corazones en el café es una novela plena de humor y emociones, que se lee con deleite y que, como el mejor café, deja un muy buen sabor de boca.

Esta es la primera novela que leo de esta autora y estoy segura de que no será la última. Corazones en el café es una historia tierna y bella, que se va cociendo poco a poco, como lo hace un buen pan. Y es que el pan tiene mucho que ver en la trama. Lena es una mujer que viene de una familia adinerada. Está prometida con el chico perfecto a ojos de su madre, pero ella siente que su vida está vacía después de la muerte de su padre. Decide coger el primer avión que salga de Madrid y encontrarse a sí misma en Buenos Aires. La llegada a la capital argentina no podría ser más desafortunada. El taxista que la llevaba la atraca y la deja con lo poco que lleva puesto. Es el olor del pan recién hecho quien la lleva hasta un restaurante: El fin del mundo, regentado por Alejandro, un hombre que no cree en el amor.

Lena es una mujer sensible, que adora el arte. A lo largo de la novela vemos cómo va evolucionando, una protagonista que tiene claro lo que quiere desde un principio y no se dejará influenciar por una madre que está mucho pendiente del status que tiene que de la propia felicidad de su hija. Lena rompe con su pasado y lo hace con todas las consecuencias. No quiere depender de nadie, pero sobre todo quiere saber quién es en realidad. Es en El fin del mundo donde descubre que lo que significa enamorarse de alguien.

Por otra parte tenemos a Alejandro, el dueño de El fin del mundo. No cree en el amor, aunque haya visto cómo sus padres se amaban por encima de todo. Piensa que el amor no está hecho para él. Sin embargo, encuentra en Lena la horma de su zapato y trastocará todos sus esquemas. Ella pone su vida patas arriba. Ese acento argentino me ha hecho soltar algún suspiro.

Esta relación se va cociendo a fuego lento, y en algún momento puede llegar a ser desesperante para el lector porque percibe con claridad lo que sienten el uno por el otro. En este proceso hay mucha dulzura en los gestos que se van prodigando.

Los personajes secundarios, desde mi punto de vista, son entrañables. Aportan a la historia el elemento cómico, a la par que cercano. He adorado a los dos viejecitos (Bukowski y Goldestein) que son asiduos del restaurante y que de alguna manera ayudan a que Lena y Alejandro se vayan descubriendo. Me ha enternecido la relación de Alejandro con la señora Hilda, una vieja gloria del cine, una mujer que padece Alzheimer, pero también dice verdades como puños. También tenemos a Aurora, una mujer muy especial, que conectará enseguida con los personajes variopintos de El fin del mundo.

Para ir terminando, Corazones en el café es una historia sencilla, una novela que me gustado por las sensaciones que me ha transmitido. Me ha enamorado la pluma y la elegancia en la escritura de la autora. Desde el inicio de la novela he sentido cómo en esta historia se mima a los personajes, no solo los principales, sino también a los secundarios. Ay, esos secundarios, ¡qué bien me lo he pasado con ellos…! Si os gustan las novelas románticas, esta estoy segura de que os gustará. 

viernes, 3 de marzo de 2017

George Orwell fue amigo mío


Inteligentes e irreales, cómicas y oscuras, hilarantes a la vez que desgarradoras: las seis historias magistrales que conforman el nuevo libro de Adam Johnson suponen un paso más hacia su consolidación como uno de los escritores más originales de la actualidad. Yo fui amigo de George Orwell ofrece al lector puntos de vista inusuales sobre problemas universales y nuevas formas de asomarse al mundo: Johnson se vale de la ficción para profundizar en temas como el amor y la pérdida, los desastres naturales, la influencia de la tecnología o cómo lo político da forma a lo personal.

Que no, que no nos enteramos de que estamos permanentemente vigilados, de que la tecnología nos esclaviza y determina nuestros comportamientos, de que todos esos aparatitos que nos hacen la vida más fácil recopilan continuamente datos sobre nuestros gustos, nuestras preocupaciones y nuestros deseos que van a parar a manos de Dios sabe quién. Estamos vendidos. El siglo veintiuno es de la tecnología y lo más curioso es que, posiblemente, la gran mayoría de nosotros no querríamos que la cosa cambiara. Nuestra jaula de oro. Ya lo vaticinó George Orwel en la imprescindible 1984, y ahora sus devastadoras consecuencias vuelven a aparecer otra vez delante de nuestras narices gracias al lúcido Adam Jonhson que, gracias a Seix Barral, hace toda una declaración de intenciones con George Orwell fue amigo mío, una recopilación de seis relatos que escarba en el poder de la tecnología en nuestra rutina, en los obstáculos de la comunicación entre humanos, en lo difícil de la vida y la serenidad y, sobre todo, en esa anestesia general en la que hemos caído los seres humanos ante la invasión de las máquinas.
            El carisma del autor norteamericano ya quedó de manifiesto con El huérfano, la novela que le hizo merecedor del Pullizter, pero ahora vuelve a sorprendernos –qué distinta su visión, qué ojos (literarios) más grandes los suyos- para hablarnos de esa interacción persona-tecnología, para presentarnos a humanos-monstruos, para enseñarnos cómo nos rendimos a la apatía. Sus paisajes están ruinosos, sus personajes son erráticos y deambulan con incertidumbre, como si la vida les quedara grande. Tenemos a un hombre que ha creado un programa para seguir comunicándose con los muertos –a través de toda la información que ha dejado en las redes- y que tiene una mujer tetrapléjica, a un hombre alcohólico y vago que de repente tiene que hacerse cargo de su hijo pequeño, a una mujer que ha superado un cáncer de pecho y que está casada con un escritor que ha ganado el Pullizter; tenemos también a un pederasta que no sabe de qué lado está, al empleado de la antigua prisión de la Stasi o a un disidente de Corea del Norte que no se acostumbra a vivir fuera de la Dictadura. Y todos tienen el común algo: están atrapados, inmovilizados. Ellos no lo saben, pero están gravemente presionados, como un hámster en un circuito. Sus vidas no las eligen ellos sino que vienen impuestas, y no pueden hacer nada por cambiarlas.
            Nadar a contracorriente. Luchar contra molinos de viento. Abandonarse finalmente. Soñar con huir, pero no poder hacerlo. Adam Johnson, como un observador privilegiado, como si tuviera unas gafas modernísimas que le permitieran analizar el alma humana, se convierte en un cronista del futuro (¿o es ya el presente?) y nos advierte, nos cuenta, nos tranquiliza. Todo a la vez. Su estilo es mordaz, impredecible, tremendamente efectivo porque tiene la capacidad de meterse dentro, de hipnotizarnos, de hacernos creer que lo que cuenta es importante. Y lo es. Sus relatos son tan reveladores que el mundo parece otro después de haberlos leído. Él, además, tiene la virtud de enseñarnos a los personajes, de dejarlos actuar para que se definan a ellos mismos. Nada hay banal o prescindible en estos cuentos donde el detalle, lo pequeño, tiene una fuerza indiscutible.
            George Orwell fue amigo mío viene a confirmar lo que unos pocos llevan tiempo augurando: que Adam Jonhson es y será un nombre imprescindible en la nueva narrativa norteamericana, gracias a esa escritura sucia y realista, a ese prosa desnuda, tosca a veces, tremendamente poderosa, a ese sentido del humor tan peculiar. Los seis relatos que conforman este libro –que bien podría ser cada uno una novela- se mueven entre la ternura y la dureza, parecen querer decirnos que la vida puede ser bella y terrible a la vez, y que las nuevas tecnologías nos hacen peores personas porque nos condenan a la sordera y a la incomunicación, pero que no haremos nadar por salir de aquí, como un preso que besa sus cadenas, porque en realidad nos gusta que nos esclavicen. Teniendo internet, ¿a quién le importa lo demás? Quizás tenemos aquí el nuevo opio del pueblo. Y os aviso: lo peor es que no hay lugar seguro al que regresar. 

jueves, 2 de marzo de 2017

Al cerrar la puerta


¿Quién no conoce a una pareja como Jack y Grace? Él, guapo y rico; ella, encantadora y elegante. Él, un esforzado profesional de la abogacía que jamás ha perdido un caso; ella, un ama de casa intachable, excelente jardinera y cocinera, entregada al cuidado de su hermana discapacitada. Aunque llevan poco tiempo casados, lo tienen todo. Por más que uno se resista, siempre caen bien. La paz y la comodidad de su hogar, y la exquisitez de las cenas que organizan, cautivan sin remedio. Apetece intimar con Grace, pero no es fácil… Jack y Grace son inseparables. Para algunos, es amor verdadero. Otros no entienden por qué Grace nunca coge el teléfono. ¿Cómo es que no sale ni a tomar café, si no trabaja? ¿Cómo puede estar tan delgada con las delicias que cocina? ¿Cómo sale de casa sin nada en el bolso, ni un mísero bolígrafo? ¿Por qué razón los ventanales de la planta baja de su casa disponen de persianas blindadas?

Nos dicen que la belleza está en el interior, que lo importante es invisible a los ojos y posiblemente –seguramente- sea así, pero no podemos negar que la apariencia es, en algunos casos, fundamental. El envoltorio determina las relaciones que establecemos, las oportunidades que los demás nos dan. Lo terrible no siempre es feo; lo bueno no siempre es hermoso. En este apasionante debate se sustenta Al cerrar la puerta, el thriller que llega a las librerías de la mano de Alianza de Novelas después de haber arrasado en medio mundo y de acumular más de un millón de lectores. ¿La pareja perfecta o la mentira perfecta? reza el eslogan de la historia e imaginamos la respuesta; intuimos que las cosas no son tan maravillosas como parecen. B. A. Paris nos presenta a los guapísimos, elegantísimos, riquísimos y amabilísimos protagonistas, Jack y Grace, un matrimonio joven que provoca los suspiros y las envidias de todos los que lo conocen, pero… ¿qué hay detrás de tanta perfección? ¿Cómo es posible que su comportamiento sea siempre intachable, que su vida sea como un cuento de hadas? La respuesta os dejará boquiabiertos, ojipláticos.
            Insisto en la idea con la que arrancaba esta reseña: esta historia funciona –vaya si lo hace- por el valor que esta sociedad le da a las apariencias. ¿Puede algo tan bonito a los ojos ser espantoso, escalofriante y hasta terrorífico? Por supuesto que sí. Y de ahí la pregunta: ¿aguantaríamos más si el abusador es guapo? ¿Somos más permisivos si 'el malo' se parece a Christian Grey, el de las 50 sombras? Ustedes, seguro, que se imaginan la respuesta. Las apariencias, muchas veces, son una trampa, una trampa mortal. Y esto es precisamente lo que consigue la autora: crear una atmósfera tan opresiva, tan cargada, tan asfixiante, que leer Al cerrar la puerta es lo más parecido a quedarse encerrado en un ascensor. No puedo contar demasiado del argumento –gran parte de su efectividad se basa en la sorpresa-, pero sí puedo decir que la información está muy bien dosificada, que consigue confundir al lector, meterle dentro la sospecha: ¿por qué la protagonista está tan tensa? ¿Por qué debe hacerlo todo bien? ¿Por qué tiembla de miedo con sólo pensar que la cena le ha podido quedar sosa? ¿Por qué el marido le revisa los bolsillos del abrigo antes de salir?
            Está esta novela muy cerca –y no estoy haciendo ningún spoiler- de un tema especialmente sensible: la violencia de género, el abuso hacia las mujeres por parte de los hombres. Y quizás está un poco exagerado, sí, pero nos puede servir para identificar ciertas conductas insanas. La autora, B.A. Paris, aborda esta relación con mucho tino, dibuja este matrimonio con una extraña lucidez porque es capaz de contagiar algo complicadísimo: el miedo. En serio, pocas veces uno es capaz de transmitir, de contagiar esa sensación de absoluto terror. Yo, os lo confieso, he temblado en algunos pasajes. El estilo es correcto, casi transparente, para dejar el protagonismo a la trama; y los personajes están muy bien dibujados, muy correctos. Y presten atención al terrible papel de la hermana discapacitada de la protagonista.
            Al cerrar la puerta es un thriller, pero bien podría ser una historia de terror. Porque sí, da miedo, hace temblar, deja una pesada opresión en el pecho. B.A. Paris nos mete en una historia doméstica sobre una pareja atípica con una relación atípica para contarnos que cada familia es un mundo, que en las casas pasan cosas con las que nos echaríamos las manos a la cabeza, que el paraíso está a un paso del infierno. Si además de entretenernos, la literatura sirve para poner el foco en una epidemia nacional –o internacional-, muchísimo mejor. Avisados estáis: leer esta novela es como dejar que os encierren en un sótano oscuro sin posibilidad de abrir desde dentro. Ya podéis empezar a gritar. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Índigo, Eva Aguilar


SINOPSIS: Christine tenía cuatro años la primera vez que vio a Orión. El vampiro entró en su casa, asesinó a su familia y la secuestró.
Durante años, Christine ha crecido sometida a sus normas y su control, odiándolo todos los días de su vida.
A punto de cumplir los dieciocho años, Christine no permitirá que el deseo nuble su juicio, incluso cuando Orión comienza a responder a sus preguntas.
¿Por qué no la asesinó a ella también?
¿Quiénes son los enemigos que los persiguen?
Pero, sobre todo, debe enfrentarse a la pregunta más transcendental de su existencia. ¿SE PUEDE AMAR AL ASESINO DE TU FAMILIA?

Siempre que sale un libro sobre vampiros al mercado pienso: ¿Qué me contará esta historia que no hayan hecho todas las demás? ¿No es tema que está demasiado trillado? Pues no, está visto que siempre se puede dar otra vuelta de tuerca a estos seres que nos fascinan tanto.

Índigo es una nueva novela de vampiros adulta, que ha aportado una nueva idea a este mundo sobrenatural que hemos conocido en muchas novelas y películas de este género. Me ha gustado que la autora proponga un origen sobre el vampirismo que está muy alejado de lo que hasta ahora conocíamos.  

Quizás las primeras páginas de la historia sean un poco densas y descriptivas (este aspecto, a mí, personalmente no me molesta). Algunos pensamientos son repetitivos, pero poco a poco la historia va cogiendo cuerpo y la narración nos va sorprendiendo con algunos giros inesperados.

Esta novela no es una historia de mucha acción (salvo en algunos capítulos), pero creo que tampoco lo necesita. La autora está más interesada en narrar situaciones cotidianas, pero sobre todo los sentimientos de la protagonista, una chica que trata de sobreponerse a la pérdida de su familia.

Con respecto a los protagonistas, Christine es una chica que no encuentra su sitio desde que perdiera a su familia a los cuatro años. Desde entonces, vive con la persona que mató a sus padres y a su hermano pequeño. Además, arrastra un trauma que sufrió con doce años. Se ha creado una capa protectora que la hace distante con el resto del mundo, salvo con sus amigos, Susana y Dani. No soporta el contacto físico. Se refugia en el tenis, donde es una gran promesa del panorama nacional. Es contradictoria, pero esto la hace una protagonista más real, menos lineal.

Por otra parte, tenemos a Orión, el vampiro que destruyó a su familia. Es reservado y parece que todo a su alrededor sea un misterio. Esto mismo es lo que lo hace tan excitante, al menos para mí. Apenas conocemos gran cosa de él, aunque espero que en la segunda parte se descubran más cosas sobre su vida.

Dani, el mejor amigo de Christine, está enamorado de ella desde que recuerda. Vive con su madre, una mujer que está enferma. Si por algo me ha gustado este personaje es porque respeta siempre las decisiones de Christine, aunque no siempre las comparta.

Por último tenemos a Susana, la amiga que hace de nexo de unión con el mundo exterior y el mundo interior de Christine. Es esa coraza que ha creado la que le impide abrirse al mundo.   

He de decir que la historia me parece que tiene mucha fuerza, sobre todo por la tensión sexual no resuelta que hay entre Christine y Orión. Me gusta cómo narra la autora y cómo nos va metiendo en situación.

Sin embargo, sí que me gustaría comentar que a la obra no le vendría mal una corrección (algunas faltas y erratas). Como autora me da mucho coraje encontrar ciertos fallos en mis novelas. Con esta historia me da también coraje porque me ha gustado mucho más de lo que esperaba en un principio.
 Sólo me queda comentaros que el final de novela nos da otro punto de vista de la historia. Un giro inesperado que me parece cuanto menos interesante.

A esta autora le deseo muchos éxitos con la segunda parte de esta novela: Cristal, que está a punto de publicarse.