martes, 23 de mayo de 2017

La partitura, Anna Casanovas


SINOPSIS: En Londres, Adam, un joven compositor, pierde la vista en un accidente y ciego descubre lo vacía que estaba su vida a pesar de contar con el éxito profesional y la que todos consideraban la pareja perfecta. Solo y adaptándose a la ceguera, Adam decide buscar lo mejor de sí mismo, de sus amigos y vivir plenamente. Lo único que teme es componer, hasta que un día el director de la ópera de la ciudad acude a pedirle un favor y semanas más tarde escucha a una chica tocar el piano. Y entonces aprende a ver con el corazón.
En Nashville, Charlotte, una pianista de música country, hace una promesa y lo deja todo para terminar la carrera de música en Inglaterra aunque allí se niega a establecer lazos con nadie pues su paso será solo temporal. Charlotte no quiere sonreírle a sus vecinas, no quiere entablar amistad con sus compañeros de clase ni tocar con ellos en una tintorería abandonada y no quiere que su corazón despierte y descubra el amor de verdad. Y por encima de todo no quiere volver a componer ni a tocar el piano jamás.
En París, en 1830, un joven granjero huye del campo hacia la ciudad para convertirse en músico, pero allí estalla la revolución y él encuentra el amor en el lugar y el momento más inesperados.
En Mallorca, dentro de una caja abandonada en un ático aparecen un manojo de cartas entre Chopin y la que fue su amante George Sand y entre esas cartas hay la que podría ser la última partitura inacabada del compositor.
La iglesia de Saint Martin en Trafalgar Square anuncia el concierto del año, el pianista que va a tocar, las personas que lo acompañan, llevan meses captando el interés de la prensa. La historia que rodea la partitura es aún más fascinante pues está envuelta de secretos, misterio, pasión y un gran amor.

Con “La partitura”, la autora ha vuelto a conquistarme. Ya lo hizo con “Herbarium, Las flores de Gideón”, y con esta historia vuelvo a reencontrarme con la que considero una de las mejores escritoras de romántica que tenemos en España. Puede que no sea del todo objetiva con Anna. Es difícil encontrar novelas que tengan una trama original y que la historia no recuerde a otras que has leído anteriormente. Como bien digo, la autora ha sabido unir con habilidad las piezas de un puzle de una historia del pasado con una del presente.

Charlotte llega a Londres para cumplir la última promesa que le hizo a su hermana. Llega con la idea clara de no involucrarse con nada ni con nadie. Sin embargo, en su camino se cruza una partitura, que casualmente está unida a Adam. Parece que no sea un encuentro fortuito; en esta historia, más que en otras, el destino (quiero creer que es la partitura) ha urdido un plan para que ambos personajes se conozcan a través de Folie, que arrastra una especie de maldición.

Folie, el nombre de esta partitura, está inacabada, tiene vida propia y es un personaje más en esta novela. Todo hace indicar que es una composición de Chopin, pero tiene ciertas partes que parecen de otro autor. Antes de que Adam se quedara ciego, tenía la intención de acabar esta composición. No obstante, cuando su vida da un vuelco, ya no está tan seguro de ello. Cree no poder “ver” la música como la sentía antes. Solo vuelve a sentir otra vez la música cuando escucha a Charlotte tocar a Folie.
Desde el inicio de la novela, vemos que hay dos personajes bien definidos que tratan de recomponer sus vidas como pueden. Por una parte, tenemos a Adam, un músico y compositor que ha perdido la vista tras un hecho traumático. Por otra parte, tenemos a Charlotte, una mujer que no ha podido superar la muerte de su gemela. A ambos, les invade un sentimiento de culpa. Sin embargo, mientras que a Adam esto le da fuerzas para seguir adelante con energías renovadas, en Charlotte vemos justo lo contrario, parece que ha tirado la toalla y no quiere enfrentarse a sus miedos del pasado.

A pesar de lo mucho que me ha gustado la novela, sobre todo creo que el último tercio es sublime, más que nada por cómo ha sabido encajar la trama del pasado y del presente, tengo que decir que me costaba reconocer al inicio de la historia a la autora que me encandiló con “Herbarium, las flores de Gideón”. También es cierto que a veces confunde verbos, algo que puede deberse a que es catalana-parlante. Sin embargo, vuelvo a insistir, las últimas páginas de la novela son tan dramáticas y desgarradoras, que te hacen tener el corazón en un puño, y pasas por alto estas erratas. Porque es entonces que cuando vuelves a amar las novelas de esta autora.

Si por algo me gusta esta es por la sensibilidad a la hora de escribir y todo el bagaje como lectora que lleva detrás. Se nota que bebe de clásicos y lo refleja en sus novelas.

Solo decir que si os gustan las novelas románticas, le deis una oportunidad a esta historia. Anna Casanovas ha dejado el listón muy alto. 

miércoles, 17 de mayo de 2017

A Virginia le gustaba Vita


«Mi amor por ti es absolutamente verdadero, vívido e inalterable», le escribió Vita Sackville-West a Virginia Woolf en una de las muchas cartas que se intercambiaron. Tomando como punto de partida una de esas cartas íntimas y los datos biográficos de los que disponemos, Pilar Bellver ha construido una novela extraordinaria en todos los sentidos: por su deslumbrante su calidad literaria, por su raro y perfecto mestizaje entre ficción y documentación y por la osadía del reto creativo al que se enfrenta como autora al atreverse a dotar de cuerpo y de voz tanto a Virgina Woolf, una de las escritoras más influyentes del siglo XX, como a su amante, Vita Sackville-West, también escritora y quizá la aristócrata más famosa de la Inglaterra de su época. Una mujer con una personalidad arrolladora capaz de enamorar a Virginia y de inspirar en ella un personaje tan carismático y poliédrico como Orlando.

Muchos nos aprendimos de memoria –a base de ver la película Las horas– esa carta que Virginia Woolf, interpretada por una Nicole Kidman con una nariz falsa, le dejaba a Leonard antes de ahogarse en el río: “Queridísimo, tengo la certeza de que otra vez me estoy volviendo loca (…) y esta vez no me repondré. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. (…) Me has dado la mayor felicidad posible”. Esas palabras que muchos recitamos casi como un himno son emoción pura y bruta, son sangre, piel y desgarro, la triste despedida de una mujer cansada. Y el eco de esas palabras, el sonido de la voz de la autora de La señora Dalloway, es la que, como si fuera un milagro, resuena en las páginas de A Virginia le gustaba Vita, una novela publicada por la valiente editorial Don Bigotes en la que Pilar Bellver ha hecho un trabajo asombroso para recrear la historia de amor-pasión-obsesión entre Virginia Woolf, la escritora feminista por excelencia, y Vita Sackville-West, la lesbiana oficial de la aristocracia inglesa, las dos casadas, a principios del siglo XX. “Si te tenía miedo, ahora te tengo terror pánico. Me habitarás, me colonizarás (imperial de ti) y yo estaré perdida. Lo sé. Pero no debería hablar en futuro: ya me has invadido con un solo beso. Qué será si te dejo continuar y me abro a tus caprichos”, dice la Virginia ficticia a su recién estrenada amante.
            Hay algo maravillosamente desconcertante en esta historia que, como digo, imagina la correspondencia que intercambiaron estas dos mujeres durante el tiempo en el que la atracción entre ellas fuera arrebatadora, insoportable, casi doliente; y es el innegable talento de la autora para darle voz a Virginia Woolf, para ser capaz de tomar prestado su amor y de ponerle palabras desde el desgarro y la desesperación, desde la absoluta necesidad. Para los que adoramos sin reservas a la escritora inglesa, este libro es casi como una aparición, como si la mismísima Virginia hubiera tomado forma de fantasma y nos fuera relatando los recovecos de su pasión, ésos que sólo podemos imaginar porque no quedó constancia documental de ellos. Sólo hay una forma para conectar con esta escritora de esta forma y es conocerla al dedillo, entender su postura de estar en el mundo –colocarse, fíjense, en ese alambre sobre el abismo que era su frágil cordura-, interiorizar ese amor que era sólo fuego, empatizar con esa necesidad que tenía de estar tranquila, silenciosa y a la vez de vivirlo todo, de sentirlo todo. Removido y conmovido, me rindo ante esta historia de amor mayúsculo.
            Ha elegido Pillar Bellver una supuesta correspondencia como el vehículo para ir acercándonos a ese amor-candela. Y en esas cartas que se van intercambiando está no sólo el germen y la explosión de su deseo prohibido –las dos eran muy conocidas en la sociedad inglesa de la época– sino también la importancia de la palabra para nombrar las cosas, para hacer que los conceptos abstractos (las emociones, las desesperaciones, los desvelos) puedan expresarse y compartirse. Y aquí la autora lo hace de una forma magistral: su prosa, sobre todo la que le presta voz a Virginia, es de un lirismo demoledor, de una belleza incuestionable, se parece a la forma de contar las cosas de la autora de Una habitación propia. La novela está sembrada de notas al pie de página donde Bellver nos aclara, nos cuenta, nos instiga a seguir investigando, a seguir conociendo, porque si hay algo que sustenta esta historia, aparte de la emoción, es el conocimiento, las horas de trabajo que hay detrás. Se notan y se agradecen. Es por esto que la segunda parte de A Virginia le gustaba Vita tiene una vocación claramente pedagógica en el que la escritora-narradora, en un ejercicio metaliterario, le va revelando a su sobrina las curiosidades, las entrañas y los laberintos de estas dos mujeres, que deben entenderse dentro del momento histórico en el que se encuentran. Se agradece este apéndice porque permite llegar a rincones a los que esa relación epistolar no llegaba: contextualiza el amor, contarnos el paisaje que las rodeaba y que va desde las travesuras del Círculo de Bloomsbury a la amenaza de Hitler.
            A Virginia le gustaba Vita y a mí me gusta Pilar Bellver y la editorial Dos Bigotes porque este trabajo no se podía haber hecho con más tino, con más pasión, con más fuego. La correspondencia amorosa de estas dos mujeres –qué guerreras, qué frágiles- deja sin habla y casi sin respiración porque hace un retrato de esta relación minucioso y vivo, siempre palpitante. Hay verdad (o lo parece) en las páginas, y lo mejor es que, si leo en voz alta, escucho a Virginia, a la Virginia Woolf que admiro y a la que tanto busco en sus libros. La autora emociona y enseña; turba e instruye. Y uno tiene que haber amado así, aunque sea sólo una vez, para entender esos amores, para envidiar esa locura, para gritarles ¡Bravo! a esas dos mujeres

martes, 16 de mayo de 2017

La vida negociable


Hugo Bayo, peluquero de profesión y genio incomprendido, les cuenta a sus clientes la historia de sus muchas andanzas, desde su adolescencia en un barrio de Madrid hasta el momento actual, ya al filo de los cuarenta, en que sigue buscándole un sentido a la vida. Y así, recordará la relación tormentosa y amoral con su madre, el descubrimiento ambiguo de la amistad y del amor, sus varios oficios y proyectos, sus éxitos y sus fracasos, y su inagotable capacidad para reinventarse y para negociar ventajosamente con su pasado, con su conciencia, con su porvenir, en un intento de encontrar un lugar en el mundo que lo reconcilie finalmente consigo mismo y con los demás.

Con el paso de los años, uno –yo, ustedes, cualquiera– ajusta las expectativas que tenía en la niñez y se conforma con una casa que da a un patio interior aunque había soñado con un jardincito a la entrada, sigue con su pareja otro año más a pesar de que nunca ha sentido eso que se ve en las películas –la locura, la pérdida del apetito–, aguanta en el trabajo en el que nunca pensó que terminaría, se olvida de que una vez quiso ser un trompetista famoso o ser alguien en el mundo de la música… Y así con todo. El futuro no es quizás cómo habíamos imaginado, como habíamos predicho, como nos habíamos prometido a nosotros mismos. Los sueños no tienen por qué cumplirse. Es lo que Luis Landero llama La vida negociable, el título de su última novela, publicada por Tusquets –donde también salió su gran éxito El balcón de invierno– y en el que nos narra las hazañas de Hugo, un lazarillo moderno, a merced de su destino y al que (casi) nada le resulta como él esperaba. Se lee como un pulso entre el hombre y la vida. Es un canto al empecinamiento de un hombre, a su habilidad para levantarse después de la caída, para seguir ilusionándose. Es la esperanza de no tener que negociar nada más en la vida.
         Hugo, el protagonista y narrador de esta historia, sueña con irse a vivir a algún escenario de las películas del Oeste –a una cabaña junto a un río, donde hará una hoguera por las noches y cantará con su guitarra ante sus niños-, pero descubre enseguida que el mundo de los adultos está lleno de agujeros por los que se cuelan los engaños y el aburrimiento, los sacrificios y la infelicidad. Sus padres, héroes con los pies de barro, dejan de ser referentes y mutan a enemigos, a gente que merece ser repudiada. Y aunque se convierte en un tirano, en uno de esos pícaros tan del siglo quince, sólo quiere que algo le salga bien, que le llegue esa felicidad que cree merecerse. Sí, La vida negociable no es más que un viaje iniciático desde el mundo confiado, manso y tranquilo de los niños hasta esa entrada feroz y caótica al universo adulto, la constatación de que nada era tan fácil como creía, de que la vida tiene su propia corriente y que te arrastra hacia donde quiere, por más que uno se esfuerce por nadar, por más que uno pida socorro.
            Luis Landero tiene alma de narrador, de esos campesinos que se reunían alrededor de la candela a contar historias, a entender el mundo a través de la palabra. Es un escritor anclado en lo cotidiano, en la ausencia del boato y el relío, convencido de que lo más natural es lo que mejor suena al oído. Y por eso escribe como habla, o escribe como se escucha. Y su mirada tranquila se va posando en los paisajes, en los personajes y en las frustraciones y lo va contando, sin perder nunca la calma, como la superficie de un lago. Y así, desde esa resignación también como narrador –nada lo perturba, mantiene una tibieza que se agradece- nos va contando las aventuras de este Hugo que muchos han comparado con un don Quijote moderno que no termina de entender la vida ni de asimilar que él, siendo un genio –eso lo dice él- siga vagando por el mundo, chapoteando en el fango. Tiene esta historia un punto pesimista -el personaje parece caminar con el sambenito de perdedor-, pero se compensa con la ironía, con una gracia que, de forma disimulada, haciendo más leves las desdichas. 
            La vida es negociable y no tiene moraleja; en todo caso, tiene caprichos, tiene bromas, tiene mala leche, pero no hay enseñanzas por ninguna parte más allá que la de seguir caminando o sobreviviendo. La vida negociable nos presenta a un pícaro barato, dueño de los secretos de los demás, que se cree invencible hasta que confirma que lo único invencible es el destino, al que se confiesa incapaz de dar esquinazo porque él ya lo dice: que, aunque él pase por épocas de folletín, de novela erótica o de aventuras, siempre acaba convertido en un antihéroe, en un personaje tragicómico. ¿No son los momentos más ridículos quizás los más sublimes? A pesar de la incomodidad del tema –la frustración, la resignación–, leer a Luis Landero, como meterse en una bañera llena de agua tibia, como escuchar la voz de un padre en mitad de un bosque oscuro. 

Babilonia


Elisabeth, ingeniera de patentes del Instituto Pasteur, ha entrado en la sesentena, está triste por la muerte de su madre, melancólica por el recuerdo de un amor de juventud perdido y algo más sola desde que su hijo se ha independizado. Por lo demás, vive una existencia plácida y monótona con su marido Pierre. Para alegrar el ánimo, decide organizar una fiesta de primavera a la que invita a varios amigos y vecinos, entre ellos los Manoscrivi, que viven en el piso de arriba. Él, Jean-Lino, también enfila la sesentena, y ella, Lydie, es cantante de jazz aficionada. Acabada la fiesta, en plena noche, alguien llama a la puerta de Elisabeth y Pierre. Es Jean-Lino, el vecino de arriba. Lo que les contará, agitado, lo que les pedirá a ambos que hagan, va a cambiar el curso de la velada sin remedio.

Su nombre les suena, ¿verdad? Ella es Yasmina Reza, la escritora-actriz-dramaturga francesa que nos dejó con la boca abierta después de hacernos reflexionar sobre lo civilizados que (erróneamente) creemos que somos, sobre la violencia que llevamos en los genes, sobre la dificultad de la palabra para resolver ciertos conflictos en Un dios salvaje –la historia de dos parejas que se reúnen para solucionar una pelea de sus hijos y terminan como el rosario de la aurora: léanla y vean la película, con Kate Winslet y Jodie Foster- y que ahora vuelve a la actualidad literaria gracias a Babilonia, una novela publicada por Anagrama, y en la que nos habla de esas decisiones absurdas, irresponsables, que los seres humanos tomamos sólo para darle un poco de dinamismo a nuestras vidas, sólo para sentir que el aburrimiento no nos ha engullido por completo. El personaje principal, Elizabeth, es una mujer de sesenta años que organiza una pequeña cena en su casa, y lo que parece una velada normal termina convertido en una aventura (peligrosa), en la prueba de que ella es lanzada y que está hambrienta de estímulos, y de que el entorno, por muy predecible que parezca, puede sorprendernos de cualquier manera y a la mínima de cambio. La triste, la resignada, la mujer que se encoge de hombros –y que protagoniza la novela- resucita gracias a un hecho terrible, a una sorpresa oscura.
            Los hechos en Babilonia se suceden en el interior de un edificio, en un espacio cerrado y sombrío, sólo abierto al mundo por ventanas pequeñas y balcones incómodos; este escenario funciona como símbolo de la falta de ilusiones, de la imposibilidad de tocar el paisaje y de escapar porque todo lo que rodea es soso, separado de la luz y de los ruidos. Es también una metáfora del último tramo de la vida: la vejez, donde la vida sólo se ve de lejos, el momento en el que uno mira demasiado atrás, en el que uno hace balance y todos los logros le parecen demasiado pobres, demasiado cortos. Elizabeth, esta mujer –listísima, brillante, exitosa– permite que el mundo, su mundo, se dinamite ante sus ojos durante una sola noche. Sí, porque una noche es suficiente para darle a la vida otra dimensión. La novela se va transformando a medida que se avanza con la lectura: empieza siendo una historia intimista, con un fuerte componente psicológico, para ir mutando en algo parecido a un thriller, a una historia de sangre y policías. Y todo vuelve a insistir sobre lo mismo: lo único que quiere la protagonista es que su vida descarrile, aunque sea sólo una vez.
            Tiene algo esta historia de La señora Dalloway, de Virginia Woolf (“La señora Dalloway, siempre organizando fiestas para ocultar su vacío”). Es quizás la protagonista: esa mujer que se obsesiona con los detalles para no pensar en lo importante, para no asomarse al abismo del pasado. Y aquí juega un papel fundamental la mirada de Yasmina Reza: esa capacidad de hablarnos de lo aparentemente banal, de enseñarnos lo justo para conocer a los personajes, de describirnos espacios que son más bien estados de ánimos o posiciones en el mundo. Sí, es esa prosa envolvente, absolutamente camaleónica con la que parece querer entender el mundo. Y va enseñándonos un auténtico catálogo de debilidades humanas, como el egoísmo y la búsqueda desesperada del placer, la incapacidad para conectar con un dolor que no nos afecta directamente, la violencia que palpita bajo la piel y que a veces sale al menor roce, la sensación de que la vida es lo más parecido a una fotografía –el pasado se diluye, el futuro son nubes-, la alegría que cada uno se inventa para sobrevivir. Babilonia, merecedora del prestigioso premio Renaudot, toma el título de los salmos bíblicos y de esa ciudad que quería construir una torre hacia el cielo y que fue castigada por Dios con la confusión de lenguas.
            Babilonia es la catástrofe que se esconde en lo cotidiano, la crueldad que guardamos bajo las alfombras. Es una tragicomedia aparentemente inofensiva sobre esa gente que parece normal, esa gente a la que saludamos al cruzarnos en el ascensor, pero la historia termina convertida en un grito desesperado sobre el paso del tiempo, sobre la necesidad de sentir, sobre el aburrimiento que se acumula un día tras otro como una capa de polvo y frente al que, a veces, la vida sólo nos deja una solución: soplarlo con todas nuestras fuerzas aunque nos haga llorar, aunque de repente nos veamos inmersos en una nube de suciedad. Porque donde se posa la mirada de Yasmina Reza, el mundo parece interesante sin esfuerzo, sin necesidad de adornos. 

Y bueno, les dejo un adelanto, un par de párrafos que confirman el talento narrativo de la autora: Ahora tengo sesenta y dos años. No podría decir que he sabido ser feliz en la vida, no podría puntuarme con un siete a la hora de mi muerte, como ese colega de Pierre que dijo bueno, pongamos un siete, yo diría más bien un seis, porque me daría menos la impresión de ser ingrata o de herir a alguien, diría un seis haciendo trampa. ¿Cambiará eso algo cuando esté bajo tierra? A todo el mundo le importará un pito el que haya sabido o no ser feliz en la vida, y a mí también me importará un pito.

Estoy bien con mi marido. Pierre es alegre, de fácil convivencia. Nada charlatán, no me gustan los hombres charlatanes. Siempre a mi disposición, sin ser un blandengue ni un calzonazos. Es tierno. Me gusta su piel. Nos conocemos al dedillo. Le reprocho su amor demasiado incondicional. No me pone en peligro. No me magnifica. Le gusto incluso fea, lo cual no resulta nada tranquilizador. No existe electricidad entre nosotros. ¡Que suceda algo más excitante, más embriagador!" 

lunes, 15 de mayo de 2017

La luna en tus manos, Rita Morrigan


SINOPSIS: UN AMOR PROHIBIDO Y UNA AVENTURA APASIONANTE ENTRE INGLATERRA Y LA CUBA DEL SIGLO XIX. La tranquila vida de María Lezcano se tambalea a los diecinueve años, al darse cuenta de que está profundamente enamorada de su hermano adoptivo, Eric Nash. Pero eso no está bien visto en la Inglaterra de 1870… Cuando el joven se da cuenta de que él también está enamorado de ella, decide abandonar el hogar familiar sin dar explicaciones antes de hacer daño a la familia que con tanta generosidad le acogió cuando era niño. Su partida destroza el corazón de María y de sus padres, que no acaban de comprender los motivos de su huida. Alejandro Montenegro tal vez sea la oportunidad que María estaba esperando, la opción definitiva que le permita olvidar a Eric. Sin embargo, no puede permanecer mucho tiempo a su lado, porque en su país, Cuba, estalla la revolución, justo después de haberle propuesto matrimonio. Y claro, María no es de las que se sientan a esperar: convence a su amiga Alice Green para partir hacia Cuba, una isla misteriosa y legendaria. Pero durante su viaje, se encontrará con menos esperaba...
Esta es la segunda novela que leo de esta autora y vuelvo a enamorarme de su pluma. Esta es una obra situada a finales del siglo XIX, concretamente en la conservadora Inglaterra de la reina Victoria y la guerra de Cuba. Hay una mezcla muy bien llevada de pasión y de las aventuras de dos intrépidas muchachas y un pirata y su tripulación, temidos en todos los mares.

María es la única hija biológica de Don Diego Lezcano y Lady Mary, pero sus padres adoptaron a siete niños de la calle que habían formado su propia familia. Quizá fuera por este mismo motivo que María no viera a Eric como a un hermano; siempre estuvo enamorada de él. Eric también está enamorado de ella y no soporta la idea de defraudar a las únicas personas que apostaron por él cuando el muchacho no creía en sí mismo. Así que decide poner mar de por medio y alejarse de la única mujer que ha amado de verdad. Cuatro años después, María, junto a su amiga Alice, decide embarcarse en la búsqueda de su prometido. Es en Cuba donde María vuelve a encontrarse con su pasado y deberá de enfrentarse a sus verdaderos sentimientos. Desde luego, no es una tarea fácil.

Tanto Alice como María son mujeres de armas tomar y no les importa qué pensará la sociedad de ellas. Alice ha sido repudiada por su propia familia, así que no tiene nada que perder. Por este lado me ha gustado ver a protagonistas decididas, con carácter, eso sí, muy diferentes la una de la otra. Mientras que María es orgullosa e impulsiva, Alice es reflexiva y tímida. En cierto modo, estas mujeres representan ese inicio del feminismo por el que tanto lucharon las sufragistas.

Por otra parte, los personajes masculinos no tienen desperdicio. Eric es un hombre cabezota que se pone mil excusas para no dar rienda a sus sentimientos. Prefiere traicionarse a sí mismo que reconocer que ama a María. Me ha gustado encontrar un personaje luchador a la par que socarrón. Alejandro es un idealista que busca un mundo mejor, pero deja en segundo lugar el amor. Por último, está Gill, que puede que sea de los personajes masculinos, el que más me ha gustado. Desde luego es el hombre ideal para la tímida Alice. Es tierno, educado y culto.

Como ya he comentado, la pluma de esta autora me ha vuelto a conquistar. Es elegante y ágil, algo que me parece importante en novelas con un trasfondo histórico. No me gustan las historias donde el autor da una clase magistral de historia. Prefiero a los que dejan la semilla para que te pique la curiosidad y busques por tu cuenta detalles del momento histórico.

Sí que es cierto que me habría gustado que la autora le diera más protagonismo a la trama de Alice y Gill, más que nada porque me parecía que es menos común y apenas he leído historias ubicadas en este tiempo como las que se nos muestra en esta novela.

Sólo me queda decir que es una novela que me ha dejado muy buen sabor de boca, que la autora maneja muy bien los diálogos y sobre todo los tiempos. No será la última novela que lea de ella.

Premios para blogs literarios










BASES PREMIOS LIBROS Y LITERATURA 2016-2017
1. Destinatarios: Podrá participar cualquier persona residente en territorio español que tenga un blog cuya principal temática sea literaria.
2. Modalidades de participación: Se puede participar solo en el sorteo de lotes de libros publicando las bases, o en el sorteo y el concurso de reseñas publicando las bases y presentando una reseña en el concurso. Los requisitos que hay que cumplir en cada modalidad son:
2. 1.  PARA PARTICIPAR EN EL SORTEO DE LOTES DE LIBROS, solo tienes que redactar un post en tu blog hablando de este concurso y mencionando los coordinadores con sus correspondientes webs, que son Libros y LiteraturaCursos de Libros y Literatura y Autoedición Profesional. El post tiene que estar visible en la página principal de tu blog y debe contener: 
a) Estas bases abreviadas.
Los banners deben ir enlazados a la página web del concurso: http://bit.ly/premioslyl, para que otros blogs puedan conocerlo.
Una vez publicado el post, has de enviar un correo electrónico a concurso@librosyliteratura.es para informar a Libros y Literatura de tu participación en el sorteo. En ese correo debes incluir el enlace del post publicado*, las redes sociales en las que hayas hecho difusión de tu post con las bases, tu nombre y apellidos, población, país de residencia y nombre de tu blog.
2.2. PARA PARTICIPAR EN EL CONCURSO DE RESEÑAS, tienes que cumplir todos los requisitos del punto 2.1, y además, en el post que publiques deberás indicar que participas en el concurso de reseñas y la reseña con la que participas. Puedes volver a copiar la reseña completa en el post o indicar el enlace a la ubicación del post original en el que publicaste la reseña. Solo se admite una reseña por blog participante y esta puede ser nueva o ya publicada en tu blog**.
3. Fechas: el plazo de participación en ambas modalidades comienza el 21 de abril de 2017 y finaliza el 14 de mayo de 2017 a las 23:59 h (hora peninsular española) .
4. Jurado: un jurado compuesto por miembros del equipo de Libros y Literatura hará una primera selección, y un jurado experto e independiente formado por escritores y editores elegirá las tres mejores reseñas. El fallo se publicará el 11 de junio de 2017.
5. Premios: 
5.1.Los premios son 380 libros, 5 ejemplares de cada uno de los títulos que puedes ver en nuestra lista de premios (http://www.librosyliteratura.es/premios-libros-y-literatura-2016-2017-2.html)
5.2 Entre todos los participantes en los Premios Libros y Literatura 2016-2017 se sortearán 16 lotes de 20 libros de las editoriales más importantes.
5.3. Los tres ganadores del concurso de reseñas serán premiados con un lote de 30 libros (primer premio), un lote de 20 libros (segundo premio) y un lote de 10 libros (tercer premio).  También participarán en el sorteo de los lotes de libros.
Solo se realizarán envíos en territorio español.
Libros y Literatura podrá descalificar a aquellos participantes que no envíen el enlace directo al post publicado o a aquellos que no hayan cumplido con todos los requisitos requeridos en las presentes bases de los Premios Libros y Literatura 2016-2017.
** Los participantes del concurso de reseñas deben ser los autores de la reseña con la que se presentan y poseer todos los derechos sobre esta. La participación en este concurso no implica la cesión de ninguno de esos derechos.

Y este blog participa en el concurso con la reseña de uno de los mejores libros que hemos leído en los últimos meses, 'El amor del revés', de Luisgé Martín.

http://laventanadeloslibros.blogspot.com.es/2016/09/el-amor-del-reves.html

viernes, 12 de mayo de 2017

Kobane calling


En Kobane Calling acompañamos a Zerocalcare en sus viajes por Turquía, Irak y Siria hasta el corazón del Kurdistán, atravesando zonas de intenso conflicto bélico. El reconocible estilo del autor italiano y su mirada personal se posan en el cerco a la ciudad de Kobane y la lucha del pueblo kurdo contra el Estado Islámico, alejándose de la crónica impasible de los informativos para situar cada viñeta en el paisaje natural y humano de la franja de Rojava. Aquí se nos muestra la lucha de los kurdos por la libertad sexual, social y religiosa, además de por la propia existencia, en un relato que rehúye el titular trillado. Al convivir durante semanas con la población civil y las guerrillas, Zerocalcare se adentra en el día a día de una de las revoluciones más importantes que se están llevando a cabo en el núcleo del islamismo radical... y, quizá, en el mundo entero.

Lo escuchamos casi a diario en las noticias: los jóvenes que, tras radicalizarse, pretenden huir a zonas de conflicto de Oriente para unirse a los grupos terroristas y son detenidos ante decenas de cámaras de televisión, pero nada (o poco) oímos sobre los valientes que viajan para conocer las guerras de primera mano, para convivir con las víctimas y contárnoslo, para ser testigos ante la Historia de una realidad que a veces preferimos ignorar. Zerocalcare, el peculiar dibujante italiano, deja constancia de varias de estas travesías en Kobane Calling, publicado por Reservoir Books, dos espeluznantes viajes, uno de ellos hasta la franja del Rojava, la zona kurda del norte de Siria. No voy a andarme por las ramas porque el asunto no lo merece: estamos ante uno de los cómics del año. ¿Y por qué? Lamentablemente, por su actualidad. Y después, por su lucidez y por su contundencia, por su capacidad de mostrar (y explicar) una situación complicadísima, por su ironía, su sarcasmo y su autocrítica. Y por la gran virtud de llevarnos de la mano hasta la crueldad, hasta los escenarios en ruina, hasta los niños que casi no se inmutan con el ruido de las bombas.
            Para los que no conocen la trayectoria de Zerocalcare hay algo que llama la atención desde las primeras viñetas, que provoca enseguida una sonrisa de medio lado. Y no es sólo que él se convierta en personaje sino su actitud ante la realidad que lo rodea; es arrojado y temerario, arrogante y lanzado, no tiene pudor y tiene claro cuál es su objetivo: conocer de primera mano la franja de Rojava. Sabe que sus vivencias, su experiencia y su visión son el fruto de la sociedad Occidental y por eso, hace un ejercicio de ironía y de escepticismo para poder contarlo todo con la menor contaminación posible. Al final, todo acaba convertido en una novela gráfica sobre las guerras, pero también sobre cómo se cuenta una guerra. Y aquí está uno de los grandes aciertos creativos de Zerocalcare: involucrar al lector tanto en el proceso que acaba convertido en uno de los valientes que se mete en una zona conflictiva. Eso sí, le quita todo romanticismo porque lo esencia es sobrevivir, luchar. Seguir.
            Kobane calling es un puñetazo en la frente para ustedes, para mí, habitantes del mundo en paz: conocemos gracias a las imágenes de Zerocalcare la resistencia kurda al DAESH, el doble juego de Turquía o la experiencia de autogobierno de algunos pueblos en unas condiciones terribles –bajo las bombas, sin comida, siempre al acecho-. Recopila dos visitas, en 2014 y 2015, a Kurdistán y nos enseña cosas como el miedo a la hora de pasar la frontera, el encuentro con las mujeres guerrilleras, las claves para sobrevivir en este escenario hostil, la distancia entre los que tienen el poder y los que sufren las consecuencias. Insisto, de nuevo, en el logro del autor en saber contarnos en un cómic –además en blanco y negro- una situación delicadísima, con sus sombras y sus pliegues. El autor lo hace con sensatez, con equilibrio y con un juicio sano. Al final, el lector acaba también acostumbrado a las muertes y a las bombas, al dolor y a la justicia, a la sensación de no entender por qué algunas guerras no se acaban nunca y cuáles son los intereses ocultos. Un jarro de agua fría de realidad.
            Leer Kobane calling es también una forma de activismo. Sí, estar informado, conocer qué está pasando, interesarse e implicarse es un paso –sí, pequeño-, pero uno al fin y al cabo. Acompañemos a este grupo hasta las entrañas de la guerra, oigamos las bombas y cerremos los ojos ante los muertos. Zerocalcare se confirma como uno de los dibujantes (y narradores) más completos, más convincentes y más originales del panorama intelectual y lo demuestra con esta historia bien armada, bien dibujada y bien contada. Gracias por enseñarnos esto y por hacerlo con tanto tacto. Y sí, vivan los valientes 

Premios para blogs literarios




BASES ABREVIADAS PREMIOS LIBROS Y LITERATURA 2016-2017
1. Destinatarios: Podrá participar cualquier persona residente en territorio español que tenga un blog cuya principal temática sea literaria.
2. Modalidades de participación: Se puede participar solo en el sorteo de lotes de libros publicando las bases, o en el sorteo y el concurso de reseñas publicando las bases y presentando una reseña en el concurso. Los requisitos que hay que cumplir en cada modalidad son:
2. 1.  PARA PARTICIPAR EN EL SORTEO DE LOTES DE LIBROS, solo tienes que redactar un post en tu blog hablando de este concurso y mencionando los coordinadores con sus correspondientes webs, que son Libros y LiteraturaCursos de Libros y Literatura y Autoedición Profesional. El post tiene que estar visible en la página principal de tu blog y debe contener: 
a) Estas bases abreviadas.
Los banners deben ir enlazados a la página web del concurso: http://bit.ly/premioslyl, para que otros blogs puedan conocerlo.
Una vez publicado el post, has de enviar un correo electrónico a concurso@librosyliteratura.es para informar a Libros y Literatura de tu participación en el sorteo. En ese correo debes incluir el enlace del post publicado*, las redes sociales en las que hayas hecho difusión de tu post con las bases, tu nombre y apellidos, población, país de residencia y nombre de tu blog.
2.2. PARA PARTICIPAR EN EL CONCURSO DE RESEÑAS, tienes que cumplir todos los requisitos del punto 2.1, y además, en el post que publiques deberás indicar que participas en el concurso de reseñas y la reseña con la que participas. Puedes volver a copiar la reseña completa en el post o indicar el enlace a la ubicación del post original en el que publicaste la reseña. Solo se admite una reseña por blog participante y esta puede ser nueva o ya publicada en tu blog**.
3. Fechas: el plazo de participación en ambas modalidades comienza el 21 de abril de 2017 y finaliza el 14 de mayo de 2017 a las 23:59 h (hora peninsular española) .
4. Jurado: un jurado compuesto por miembros del equipo de Libros y Literatura hará una primera selección, y un jurado experto e independiente formado por escritores y editores elegirá las tres mejores reseñas. El fallo se publicará el 11 de junio de 2017.
5. Premios: 
5.1.Los premios son 380 libros, 5 ejemplares de cada uno de los títulos que puedes ver en nuestra lista de premios (http://www.librosyliteratura.es/premios-libros-y-literatura-2016-2017-2.html)
5.2 Entre todos los participantes en los Premios Libros y Literatura 2016-2017 se sortearán 16 lotes de 20 libros de las editoriales más importantes.
5.3. Los tres ganadores del concurso de reseñas serán premiados con un lote de 30 libros (primer premio), un lote de 20 libros (segundo premio) y un lote de 10 libros (tercer premio).  También participarán en el sorteo de los lotes de libros.
Solo se realizarán envíos en territorio español.
Libros y Literatura podrá descalificar a aquellos participantes que no envíen el enlace directo al post publicado o a aquellos que no hayan cumplido con todos los requisitos requeridos en las presentes bases de los Premios Libros y Literatura 2016-2017.
** Los participantes del concurso de reseñas deben ser los autores de la reseña con la que se presentan y poseer todos los derechos sobre esta. La participación en este concurso no implica la cesión de ninguno de esos derechos.

Y este blog participa en el concurso con la reseña de uno de los mejores libros que hemos leído en los últimos meses, 'El amor del revés', de Luisgé Martín.

http://laventanadeloslibros.blogspot.com.es/2016/09/el-amor-del-reves.html

jueves, 11 de mayo de 2017

Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo


Un libro que nos lleva de viaje por todo el mundo siguiendo las peripecias de quince alimentos, habituales hoy en nuestra dieta, pero, desconocidos la mayoría en las cocinas europeas hace apenas 300 años. Estos alimentos contribuyeron a mejorar nuestra dieta y la población creció y creció. Hoy, muchos de ellos están en peligro por el cambio climático. Una forma amena y desprejuiciada de ayudarnos a comprender por qué y cuánto nos ha costado comer lo que comemos y lo que debemos hacer si queremos conservarlo.

No es nada nuevo que las cosas cotidianas pierden la magia con el paso del tiempo. Sí, cuando algo se hace por costumbre, no se le da valor, no parece emocionante. Como si no se disfrutara. A eso se le llama rutina. Piensen por ejemplo en un trozo de pan, en un puñado de arroz, en una taza de café, en un pimiento verde o en unas patatas fritas. Ninguna de esas comidas parece en principio estimulante, ¿verdad? Sí, son tan habituales que no nos provocan casi nada. Pues la editorial A fin de cuentos –qué buen nombre- quiere acabar con esta apatía (gastronómica) con una solución (literaria): la publicación de Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo, una divertidísima guía escrita por Teresa Benéitez e ilustrada por Flavia Zorrilla en la que se hace un recorrido por los principales productos que cruzaron el Atlántico tras el descubrimiento de América o, como se dice ahora, del encuentro entre los dos mundos, a finales del siglo XV. ¿Y qué nos encontraremos en estas páginas? Pues, la llegada de la patata, el pimiento o el maíz, y la exportación del arroz, el azúcar o las especias, es decir, la Historia de los Alimentos Más Populares de Nuestra Cocina. Pasen y vean.
            No es un libro para niños. O mejor, no es un libro sólo para niños, aunque pueda parecerlo por la edición, muy cuidada, en pasta dura. Es algo más: es una guía curiosísima sobre esos alimentos que, tras la aparición del nuevo continente, navegaron de una orilla a otra y salvaron a la humanidad en épocas de guerra, sequías o peste. Fíjaos, somos lo que somos gracias a estos alimentos que jugaron un papel fundamental en el desarrollo de la civilización. ¿Sabíais, por ejemplo, que el azúcar era un medicamento indicado para el mal de amores o que se usaba mucho como especia para las carnes? ¿Sabíais que la pimienta llegó a valer más que el oro o que la patata no se usó para consumo humano hasta el siglo XVIII? ¿Sabíais que el chocolate, al principio, se tomaba con chile o que antes se bebía más vino que agua para evitar las enfermedades que producía si no era potable? Como éstas hay decenas, cientos de anécdotas, fechas, datos e incluso recetas de estos alimentos que cambiaron el mundo.
       Confieso que hacía tiempo que un libro infantil no me causaba tanto entretenimiento, tanta fascinación. Y es que las autoras no sólo han sabido captar la esencia de cada uno de los productos sino que lo cuentan de una forma tan didáctica que parece un cuento. Sí, cada alimento tiene un cuento sobre su propia historia, ¡y eso es lo maravilloso! Sé que les va a gustar a los hijos y a los padres porque les da a los alimentos una dimensión diferente, casi mágica, con secretos, intrigas y guiños. Además, los dibujos -qué coloridos, qué cercanos- están muy acordes con el espíritu del libro. Atención a los lectores porque además, se intercalan contundentes explicaciones sobre las consecuencias que está teniendo el cambio climático sobre la agricultura.
        Los alimentos tienen historia y –oh, sorpresa- es divertida e interesantísima, sobre todo si nos la cuentan Teresa Benéitez y Flavia Zorrilla en este curioso libro, Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo. Léanlo, o mejor, devórenlo, saboréenlo, digiéranlo y créanme cuando les digo que, a partir de ahora, verán de forma diferente un tomate, un puñado de trigo o una hoja de vainilla. ¿Quién dijo que lo rutinario no podía ser mágico? Ah, y desde aquí le mandamos todo nuestro cariño a esta nueva editorial, surgida en Bilbao, A fin de cuentos. 

Hotel Iris


Mari, una muchacha de diecisiete años que ayuda a su madre en la gestión de un modesto hotel familiar cerca de la playa, en la noche escucha los gritos de una mujer que sale medio desnuda de una de las habitaciones imprecando a un misterioso hombre de avanzada edad. Este, imperturbable, le manda callar con unas palabras tajantes. La autoridad con que las pronuncia tiene el efecto de un hechizo en la joven, que se siente inmediata e irresistiblemente atraída por él. Algunos días después, lo encuentra por casualidad y siente la necesidad de seguirlo. El hombre es un traductor del ruso con un pasado oscuro —su mujer murió en circunstancias extrañas— que vive en una solitaria villa de una isla casi desierta. A partir de ese encuentro, nace entre ellos una turbia relación, y la casa del hombre se convierte en un inquietante lugar de transgresión íntima. Yoko Ogawa, una de las novelistas más leídas en Japón, se adentra esta vez en el oscuro territorio de la psicología sexual, que, como les ocurre a los personajes del libro, perturba y atrae o bien provoca repulsión en el lector.

Los que habéis leído La fórmula preferida del profesor, El embarazo de mi hermana o Lecturas de rehenes lo sabéis: Yoko Ogawa se caracteriza por su dulzura, por su amabilidad (literaria), por ser tan luminosa como el fogonazo de un flash. Es como si dieran ganas de abrazarla. Pues ahora nos sorprende con una historia mucho más oscura, con ciertos tintes tenebrosos: Hotel Iris, de la editorial Finambulista –la encargada de reeditar muchos títulos de esta alabadísima autora japonesa-, donde explora un mundo poblado de sombras, unas relaciones personales turbias, complejas, y donde establece una correlación intensa, irremediables entre amor y la muerte. Mari, una jovencita de 17 años que trabaja en el hotel, huérfana de padre y bajo el mando de una madre dominadora y poco dialogante, conoce una noche por casualidad a un hombre cincuentón que tiene una bronca con una prostituta en una de las habitaciones. Él le grita a ella: “Cállate, puta”. Y esas palabras resonarán como un eco en la protagonista, le provocan una atracción inmediata hacia el desconocido. Y fíjense, tanto es así, que ella decide acercarse a él…
            Hotel Iris podría ser, con reservas –por supuesto-, una versión japonesa de la perturbadora Lolita, de Nabokov. ¿Por qué digo esto? Pues porque, de inmediato, se hace visible la atracción entre la jovencita y el cincuentón, esa seducción que va más allá de las convenciones sociales y que los dos protagonistas deciden vivir de forma oculta: un espacio donde las únicas reglas que existen son las que los dos ponen. Ella se deja llevar y accede a todo tipo de prácticas sexuales –no puedo contar demasiado, pero sí os digo que os quedaréis con la boca abierta- que se convierten en un símbolo de la pérdida de la inocencia, del poder del deseo y de la sumisión a la persona amada. Estamos ante una historia sobre el sexo, sobre la carne como refugio para dos personajes perdidos y apáticos, como bálsamo para las heridas y para los dolores, como único camino para encontrarse con uno mismo. Sí, se trata de una novela con un marcado carácter sexual, de cómo en el ámbito íntimo todo vale mientras dos personas estén de acuerdo. Hablamos, por qué no, del masoquismo, de la humillación, de convertir al objeto de deseo en una 'cosa'. Lean estas palabras: "al recibir un trato brutal, como si no fuera más que un pedazo de carne, una oleada de puro placer se formaba en lo más profundo de mi ser".
            Mari, la jovencita, es la que narra esta historia en primera persona, y los lectores somos conscientes de la pérdida de la voluntad ante el deseo -fuerza más poderosa que la de la gravedad-, de cómo es capaz de arriesgar cualquier cosa por encontrarse con el cincuentón, de cómo la sumisión a él le da una paz que no había conocido nunca. Curioso, ¿verdad? El estilo de Yoko Ogawa es tan delicado que parece un oxímoron: ¿cómo una relación tan tremenda y tan extrema puede narrarse con esa dulzura, casi como una nana? Pues sí, porque nunca sabemos de dónde nos puede venir la salvación. La autora sabe narrar la historia sin juzgar a los personajes, sin dar nada por hecho, dejándolos que sean ellos mismos. Además, tiene la virtud de retratarlos con pocas palabras, de dar los detalles precisos para que los conozcamos. Y así, fíjense, a través del sexo, nos habla de algo tan hondo como el sentido de la vida, como la soledad, como la necesidad de sentirnos deseados. Desde luego, lo consigue: nos remueve y nos conmueve, nos hace sudar.
            Entrar en el Hotel Iris es abrir una puerta al sexo salvaje, sin complejos y sin prejuicios, al deseo como única forma de darle sentido a la vida. La novela puede leerse como una relación tóxica entre dos personajes, pero es mucho más: es una fábula perturbadora sobre dos personas enfermas de soledad, sobre dos personas que no están acostumbradas a que les presten atención. Y cuando la joven y el cincuentón se encuentran, los dos explotan, los dos estallan, las convenciones saltan hechas pedazos. Y a nosotros, como lectores, nos llega la onda expansiva. Y sí, a veces la lectura es incómoda, pero qué maravilla que la literatura sea capaz de provocarnos esto. 

jueves, 4 de mayo de 2017

Conociendo a nuevos autores

SINOPSIS: ¡Señoras, señores! ¡Calma, por favor! Entiendo vuestra confusión y vuestras dudas, entiendo que tengan miedo: todos lo tuvimos cuando despertamos en esta playa sin recordar nada.
Me llamo Merodeador y conozco cada rincón de este lugar. Tras tantos años aquí, lo que aconsejo es que os quedéis en el pueblo de Kangei o que, como máximo, os dirijáis a los sitios más cercanos. Debo ser sincero para quien esté interesado en marcharse o en buscar una salida: muchas personas han muerto intentando volver por ese mismo mar que nos ha traído y yo, personalmente, he recorrido cada tramo y camino de este mundo, sin encontrar nada que se asemeje a una salida.
Si aún sigue habiendo algún atrevido en nuestras filas, os deseo suerte. Lúcido es un mundo extraño, donde nada parece lo que es: hay lugares y personas que escapan a la razón.
En general, no tengáis miedo. Sólo deciros que si en algún momento sentís que vuestro alrededor está sumido en un silencio extraño, corred al pueblo más cercano y olvidad la locura de encontrar un sitio mejor. La inseguridad en el camino es el territorio de Moldeador, y él, quizás, es el único miedo que os permito tener.
¡Bienvenidos a Lúcido.!

BIOGRAFÍA DE AUTOR:

Psicóloga de profesión, aunque siempre me ha encantado la lectura y la escritura de todos los géneros literarios y, en especial, de la ficción.
Por eso llevo dedicándome casi toda mi vida a ser reclutadora de héroes, defensora de los amores imposibles, creadora de mundanos, consejera de las malas decisiones, constructora de mundos y destructora de los mismos.
Me encanta mezclar la fantasía y la realidad, enturbiando la línea que las separa. ¿Mis libros son fantasía? Puede ser, pero nunca sabrás si las historias que contienen te pueden ocurrir a ti. Conoce alguno de mis mundos en "Mis alas por un beso" y "Bienvenidos a Lúcido".

PREGUNTAS: 

―¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
Lúcido es un mundo diferente. El nombre viene de los sueños lúcidos, y en él vas a encontrar cómo la imaginación se mezcla con la realidad, al igual que conocerás las dos caras de los personajes. Va dirigida a cualquier publico que se atreva a adentrarse en un mundo extraño y donde todo escapa de la razón .D para cualquier edad y sobre todo a la gente que le va la aventura, el suspense y la ficción.

―¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
Soy psicóloga, y me encantan las fases del sueño. Para los que no lo sepan, el sueño tiene fases, y cada una de ellas se define por más o menor actividad en el cerebro. La trama de la novela tiene esa misma actividad, en el sentido de que hay veces en las que la trama es más activa y cambiante, otras que cambia con rapidez y vuelve a la calma, y otras con más calma. Además, la novela tiene muchos tintes psicológicos y relacionados con el sueño.

―¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
Micaela, la protagonista, la defino como "perseverante e intuitiva". Moldeador, uno de los personajes que más amo, le defino como "detallista y volcado en los demás". A Merodeador, otro importante, le defino como "obstinado e ignorante" y a Paulo... "luchador y sufridor" :D

―¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
Creo que le faltan lectores... No, en serio: creo que a mucha gente le gusta leer, pero le faltan autores que primen la calidad, ya que a veces la autopublicación (en mi opinión, claro) ha hecho que se pierda mucha calidad en la literatura, por la necesidad de publicar rápido y al menor coste... y bueno, sí, faltan lectores que se atrevan a probar nuevas lecturas y no las que están en los estantes o a los autores/as conocidas del momento.

―¿Cómo te ves dentro de unos años?
Bueno, me veo feliz con lo que hago. Me encantaría dedicarme al mundo de la comunicación y la escritura. Actualmente trabajo en el mundo relacionado con las personas, y me gustaría seguir por aquí pero siempre orientándome a las letras, mi principal pasión. Si puedo vivir de la literatura sería genial :D

¿Queréis aparecer en esta sección?

Necesito una imagen de la portada, y en formato word una sinopsis de la novela y una biografía del autor. También podéis contestar a unas simples preguntas para que sepamos algo más de vosotros:

―¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
―¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
―¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
―¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
―¿Cómo te ves dentro de unos años?

Cuando tengáis todo el material, me lo podéis enviar a laventanadeloslibros1@gmail.com (Os recomiendo que reviséis las faltas porque sólo copio y pego lo que me enviáis). Si tenéis enlaces de vuestra novela en plataformas o redes sociales, incluidlo también.

Por favor, no me enviéis enlaces con vuestro material porque esto dificulta mi trabajo ni tampoco me sirven novelas que están a medio terminar en un blog. Una cuestión importante, tienes que ser seguidor del blog.

martes, 2 de mayo de 2017

Mentiras que matan


Cuando Nicki Clements se encuentra atrapada en un atasco, en medio de todos los coches ve un rostro que creía que no volvería a ver. Se trata, definitivamente, de él, el mismo agente de policía, parando ahora a cada uno de los vehículos en Elmhirst Road. Presa del pánico, Nicki hará una peligrosa maniobra con el coche con tal de poder evitar encontrarse con él. O eso es lo que ella cree. Al día siguiente, Nicki será interrogada en relación al asesinato de Damon Blundy, un polémico columnista que reside en las inmediaciones de Elmhirst Road. Nicki no puede responder a ninguna de las preguntas que le hacen los detectives. Desconoce por qué el asesino utilizó un cuchillo, y además de una manera tan peculiar, sobre el cuerpo del periodista o por qué la expresión NO MENOS MUERTO fue pintada en la pared del estudio de Blundy. Y Nicki tampoco podrá contar por qué ese día salió a toda prisa evitando pasar por Elmhirst Road, ya que para ello debería revelar un secreto que le podría arruinar la vida. Porque, a pesar de no ser culpable de asesinato, Nicki está lejos de ser inocente…

Como estar ante un banquete delicioso y no saber con qué empezar. Como que te pique algo, todo el cuerpo, y no saber dónde rascarte. O como tener el cable de los auriculares hecho un nudo y no tener ni idea de cómo desenredarlo. Mentiras que matan, una de las últimas apuestas de Roca Editorial en el género del thriller y de la novela de intriga, provoca algo parecido a la impaciencia, a un sobreestímulo, a unas ganas incontrolables de tirarte de los pelos. ¿La razón? La cantidad de enigmas que la autora, Sophie Hannah, planea en las primeras páginas, en los primeros tres capítulos. Tenemos un asesinato, un mail seductor en una página de contactos y un personaje –una mujer- que ya desde el principio nos parece una desquiciada y que, mientras va en coche, se da la vuelta de forma apresurada porque no quiere que la vea un policía. ¿Qué está pasando aquí? ¿Cuál es de los misterios queremos resolver antes? ¿Cuál es la relación entre los tres escenarios? Lo que os decía, apenas hemos empezado a leer y ya se nos ha secado la boca.
            En Mentiras que matan nada es lo que parece. En esta historia todos tienen razones para mentir y todos tienen algo que quieren esconder. Con este panorama, la autora se enfrenta a la ardua tarea de resolver el conflicto sin perderse a ningún lector por el camino. Y lo consigue gracias a una evolución lenta –con pies de plomo- y a una dosificación casi matemática de la intriga. La víctima de asesinato es un columnista muy conocido por no dejar títere sin cabeza, por atacar a cualquiera y por tener una legión de enemigos. Ella es una madre infeliz, algo desequilibrada, con un problema muy peliagudo: es una mentirosa compulsiva que no tiene escrúpulos en engañar incluso en los detalles más pequeños; además, tiene una vida desconocida aparte de su matrimonio. Son estos dos personajes –uno muerto y el otro vivo- los pilares de esta historia que ahonda en conceptos interesantísimos, como las redes sociales y la tendencia a criticar-vapulear-derrotar públicamente a cualquiera que no piensa como nosotros, las páginas para ligar y lo que se esconde detrás de ellas y, sobre todo, la necesidad de la mentira para relacionarnos con nuestros semejantes. Y ofrece debates curiosos, como el poder de la opinión público o si la infidelidad es siempre reprobable.
            Tiene esta novela un componente psicológico importante. Lo que nos hace tiritar (de intriga, de impaciencia) no son las acciones –no hay grandes persecuciones ni explosiones mortales ni nada parecido- sino la complejidad psicológica de los personajes: ¿qué se esconde en la cabecita de cada uno de ellos? Sophie Hannah consigue ponernos a la defensiva, hacer que no nos fiemos de nadie y andar (o leer) con la sospecha a cuestas. Está, además, escrito con un estilo sencillo y efectivo, casi transparente. La autora es consciente de que lo importante de la historia son las mentiras, que van creciendo como una gran bola de nieve. Se suceden dos narradores: uno en tercera persona y otro en primera (ella, la mentirosa) que le da variedad y dinamismo al argumento.
            Mentiras que matan conecta con el lector en algo muy básico: la habilidad que todos tenemos para decir mentiras. Sí, todos somos unos mentirosos. Engañamos cuando queremos protegernos, cuando queremos sacar provecho o cuando queremos que no nos señalen como un asesino. Es esto último lo que piensa la protagonista. Y tenemos una historia bien armada y bien desarrollada que plantea multitud de misterios, que consigue provocarnos ese pinchazo en mitad de la tripa. Es una novela que se sustenta en eso tan descorazonador de no poder fiarse de nadie. De absolutamente nadie. Y la próxima vez que mientas te preguntarás: ¿esta mentira me lleva a algún sitio? 

Un padre extranjero


Un escritor que descubre a su padre esbozando su novela en el mismo café en el que él se refugia para crear su propia obra. Un marinero que planea asesinar al que será uno de los grandes nombres de la literatura de todos los tiempos porque lo ha utilizado como personaje de uno de sus cuentos sin su permiso. Un polaco con diez hijos a los que ha bautizado con los nombres de diez reyes de Inglaterra. Personajes dispares con una nota común: todos esconden oscuros secretos que se han esforzado en mantener ocultos, pero que, como ocurre con los grandes misterios, saldrán a la luz gracias a pequeñas coincidencias, cambiando tanto el futuro como el pasado de sus protagonistas. Berti, uno de los más brillantes escritores actuales, teje una fina trama en la que ficción y realidad se entrelazan de forma indisoluble para dar lugar a un libro único. Una historia que se bifurca y se reinventa para atraparnos en uno de los relatos más hermosos sobre la figura del padre que se han escrito jamás.

Imagínense a un ilusionista que, delante de sus narices, les pregunta: “¿Qué ven?” Ustedes contestan a coro: “Una novela”. Efectivamente, hay una novela. Él, con sus manos ágiles, la cubre con un trapo negro y, después del mítico tachán, salen dos, salen tres, salen cuatro novelas, como por arte de magia. El público aplaude y dicen: “Oh”. Algo así es lo que hace Eduardo Berti con Un padre extranjero, publicada aquí en España por la exquisita editorial Impedimenta: una novela sobre un hijo y un padre, sobre escribir una novela, sobre un padre que escribe una novela, sobre todo esto a la vez. Sí, dicho así parece un simple trabalenguas, un trampantojo literario, pero no: el autor consigue, en un juego propio de las matrioshkas rusas, armar una historia que se va bifurcando, de la que van germinando otras historias y otras vidas, construir un relato complejo y palpitante –como la vida misma– sobre las relaciones familiares, sobre la literatura y sobre los secretos, sobre la memoria y la palabra, sobre lo que somos o, mejor, sobre lo que creemos ser. 
            Sólo hace falta pararse en el título, Un padre extranjero, para adivinar por dónde van a ir –a grandes rasgos- los tiros, y no, no se equivocan: padres e hijos con una relación llena de silencios, con una comunicación torpe y forzada, lastrada por los secretos: sí, unos padres y unos hijos que son extranjeros para el otro, casi rivales, pero en esta novela también está el universo (literal) de los inmigrantes que deben camuflarse –a veces, cambiando de apellido-, que deben adaptarse al medio para sobrevivir, para ser aceptados, esa lucha diaria por olvidar lo que eres para disfrazarte de lo que debes ser. Además, es una novela sobre el proceso de escritura de una novela. Y al final todas estas historias que confluyen dentro de la historia principal viene a hablarnos de lo mismo: del sentimiento de pertenencia, de la identidad y de lo que nos creemos que somos, del arraigo y el desapego, de la necesidad (desesperada) de sentirnos parte de algo, de una comunidad que nos acepte y que nos tenga en cuenta, de lo que sabemos de nosotros mismos o lo que nos cuentan. Un padre extranjero es, a veces, dura y desgarradora; otras, tierna y suave. Es capaz de despertarnos la sorpresa o la compasión, la empatía siempre.
            La prosa de Eduardo Berti es como estar amasando pan: se siente entre los dedos, toma la forma que el autor-panadero quiere, se adapta a las manos y al oído, es consistente y blanda a la vez, con los ingredientes justos, con la textura perfecta. Y es éste quizá uno de los grandes logros de Un padre extranjero: el estilo, la habilidad para contarlo de la única forma en la que una historia puede convertirse en una gran historia. Hace, además, un uso muy inteligente de los detalles y del humor, como esos chistes espontáneos que palpitan en las situaciones más terribles o en las más comprometidas. En este caso, la forma es tan importante como el fondo, el envoltorio como el contenido porque los dos, juntos, hacen el resultado más imponente. Y es así, de esta forma, como la palabra también forma parte de lo que somos, de cómo nos relacionamos con el mundo –ya lo decía Nietszche, que el lenguaje es un grupo de personas que se pone de acuerdo para nombrar de determinada forma algo- y cómo nos ayuda a configurar nuestra memoria.
Un padre extranjero es un homenaje a la literatura y al padre, los dos imprescindibles, porque ayudan a conformar el mundo, a entender lo que nos rodea; es un canto a la memoria y a la familia, y a lo que significa ser foráneo, ajeno o diferente. ¿A qué? A lo que nos rodea, a lo que creemos que somos. Esta novela es un juego en que se van hilando la ficción y la vida para crear una potente reflexión sobre el hombre desarraigado, sobre la pérdida y el dolor, sobre el derrumbe (o el derumbe, con una sola r, como el título de la novela que está escribiendo uno de los personajes). Y tiene un estilo denso y contundente porque ya lo decía al principio, Eduardo Berti es un mago que hace que las posibilidades literarias de la historia se vayan multiplicando a medida que avanza la lectura.
            Y pregúntense si alguna vez han sido extranjeros en su propia casa.